6.09.2020

Día 85 (mis colegas)


Una profesión de putas.
- David Mamet -

Todos los meses, por estos días, tengo que escribir y (aún peor) enviar dos tipos de mails.

1) Querida. Lo logramos. Estamos adentro. Aquí te dejo el link a tu artículo. Nos darías una mano si lo compartes en tus redes. ¿Tendremos algo nuevo tuyo muy pronto? Espero que sí. Abrazos.

2) hey, bro. hay noticias, y no son las mejores. no entramos. el espacio no nos dio y tu tema quedó para julio, o para agosto (en la nueva [a]normalidad nada es normal). entiendo y comparto y acepto tu decepción, tu cabreo, y espero de todo corazón que esto no te desanime. te queremos/necesitamos como colaborador. abrazo.

Y es una bendición, porque significa que tendré trabajo al menos un mes más (¿ustedes también chequean su cuenta con vértigo cada fin/comienzo de mes?) Y es una maldición, porque un colega desempleado, endeudado, encerrado, que ya había gastado lo poco que iba a recibir como remuneración por la publicación de su artículo, tendrá que esperar 30 o 60 días más.

Y al día siguiente veo esto en FB: Ofrezco servicios de edición (mails + zoom), corrección de estilo (mails + zoom) y traducción del inglés al español o viceversa. 



Obi-Wan Kenobi dice que parte de la culpa es mía, por huevón. Para variar, tiene razón. Si Dostoyevski era famoso por entrar borracho a las imprentas para seguir corrigiendo sus novelas ya impresas o en proceso de, ¿quién soy yo para decir cuándo algo está listo?, ¿cuándo algo es definitivo?, ¿cuándo una decisión está tomada? (No soy nadie. Y me alegra. Si uno parte de la nada, capaz, con suerte, llegue a algo). Tengo que aprender a morderme la lengua y coserme los labios si es preciso o al menos atarme los dedos. Y no decir una palabra antes de ver el número de la revista (ahora, de nuevo) impreso o ya en la web. Antes de eso: silencio. Como dicen en mi pueblo: quedito. Como todavía se cansa de decirme Obi-Wan: no prometas nada hasta que salgamos de imprenta.



Esto es cierto: uno vive, uno aprende.
Esto es verdad: uno la caga, uno aprende.
  


Ahora bien, no-tan-irónicamente, estoy recibiendo más y mejores textos que nunca.

¿Por qué?

1) Todos los días, por mail, por FB, por IG y por Nokia, algún colega me llama para lo que yo ya sé (la pandemia me lo enseñó) que me iba a llamar: su medio cerró; su medio finalmente aplicó la reducción de personal; freelanceo, pero no puedo salir de mi casa a reportear, y no quiero salir de mi casa, tengo hijos, Querido, y mi marido cree que no pero está en “edad de riesgo”, y quería saber si quizás con ustedes existiría la probabilidad de.     

2)¿Cuántos de sus amigos empiezan sus conversaciones o responden a sus preguntas con la siguiente frase: mira, broder, yo he pensado en esto? ¿Cuántos? …(pausa para efecto)… Repito: yo he pensado en esto. Dicen en Chone: si te digo que la burra es gris, es porque tengo su pelo en la mano. Repito: ¿cuántos?

De los míos, pocos, y eso que todos mis amigos son bastante más pensantes que yo (Al final, ése es el truco: que tus amigos sean mejores que tú; que tus jefes sean mejores que tú; que tu pareja sea mejor que tú; que tus colegas sean mucho mejores que tú. Y, btw, la fórmula del éxito es ésta: KISS = Keep It Simple, Stupid. Y, ya que estamos, la fórmula de la supervivencia, desarrollada por un científico manabita cuyo nombre no se me es permitido revelar: 11/24-7/365)

Ahora bien, con eso en mente, escuchemos/leamos, de nuevo, otra vez, a Woody Allen: Escribir es pensar; lo demás es poner por escrito. Y, como dice Villoro, el periodismo es literatura a presión, y para escribir en tiempo real tienes que pensar en tiempo real, cosa nada fácil. Ok. A estos elementos, y a esa premisa (escribir es pensar) súmenle nuestra particularidad: la mayoría de periodistas (o escritores o humoristas o guionistas o teatreros o compositores o tuiteros del país), gente cuyo trabajo es pensar, está encerrada en casas y en apartamentos y en balcones y en jardines y en clósets todo el día (porque si piensas sabes que, si puedes, #quédatencasa), sin mucho más que hacer que pensar. Insisto: pensar. Por lo tanto, últimamente recibo los mejores textos de mi tristemente célebre carrera de editor de una revista con nombre de tarjeta de crédito. Y pienso: ésta man ha pensado en esto.      

Cuando eres joven, todo lo que tienes es tiempo, dice Tom Waits en Rumble Fish. Si el tiempo libre (pero nunca tan esclavo) nos ha permitido el lujo de detenernos a pensar, ¿hemos rejuvenecido? ¿Pueden el virus, y la desesperación y la angustia y los ataques de ansiedad y el insomnio, en vez de matarte, encender tu cerebro y alumbrar tu corazón y devolverte la vida? A esto último yo respondería que sí, tengo las evidencias, me llegaron las pruebas de primera mano, he visto cómo varios han revivido escribiendo. Vivo, como todos, en una red; pero la mía está poblada por una epidemia de Lázaros, y nunca me he sentido tan vivo.

Dice El Negro Santana, un escritor cuyo último libro se llama La piel es un veneno, o sea, un título que transmite y conecta y  seduce y corrompe más y mejor que una novela de 2.000 páginas: yo celebro vivir en una época en la que la obra de Salvador Izquierdo gana premios. A lo que yo añadiría: La misma época en que la obra de Daniela Alcívar se publica en España. Y no, no es que sea un GRAN momento para ser un escritxr ecuatoriane (publicar, sea donde sea, no tiene nada que ver con escribir), no se vive de las regalías, pero vaya que es un GRAN momento para ser un lector ecuatoriano.

La gente está pensando. Aprovechen. Cuando lean algo, quizás incluso antes de leerlo o tras el primer párrafo (todos nos merecemos el beneficio de un primer párrafo), pregúntense antes de seguir leyendo, ¿Este man ha pensado en esto? Si la respuesta es sí: buen provecho. Si la respuesta es no: denuncien, escriban a los medios, fiscalicen; somos sus empleados y queremos saber qué estamos haciendo mal. Por lo menos a mí me interesa saberlo.


  
Y si, como yo, estás viendo las noticias y pasan el funeral de George Floyd y una adolescente dice Alguien dijo: hagamos que América sea grande otra vez, pero, ¿cuándo ha sido grande América? y ya estás pensando en compartir el clip de YouTube o el respectivo meme (¿también se dice meme cuando va en serio?) o al menos citar la frase en tu muro pero no vas a La Carolina porque como me dijiste esa vez mucho longo, antes de retuitear esta nueva frase para el bronce, repite en voz alta, ¿he pensado en esto?  

Y si, como yo, están viendo las noticias y ahora resulta que la avioneta se chocó porque estaba volando muy bajo para evitar los radares porque ni si quiera el plan de vuelo era legal y el que iba en la avioneta de un roldosista que es además tío del Vicepresidente y que ahora está en una clínica peruana podría ser quien revele (cito a Televistazo) quién repartió los hospitales, y a quién, y después de pensar en esto llegan a la conclusión de que lo menos que se puede hacer es salir a lanzarle piedras a Carondelet y sacarles la puta a estos criminales, entonces háganlo. Y, antes de lanzar la primera piedra sin esconder la mano, repitan en voz alta: yo he pensado en esto. Como dice Bart Simpson: pártele su mandarina en gajos. 

Y si, como yo, están viendo las noticias y aparecen imágenes de la costa y unos niños que tienen que treparse a las ramas de los ceibos para agarrar señal de Internet y poder… ¿ir a clases?... deberían mirar su cama, su refri, su gente, y repetir en voz alta, ¿he pensado en esto?   



Y sí, es un oficio de putas.
En este momento, mientras escribo esto, hay periodistas negociando el precio "justo" por lo mejor que tienen: su capacidad de pensar y, algo no menor, su esfuerzo a la hora de transmitir de la forma más clara y creativa y entretenida posible eso en lo que han pensado tanto. Y seguramente son ellos los que están, en todo sentido, rebajando.

Y, John Waters: si llegas a la casa de alguien y no tiene libros, no te lo tires.
Y yo: quédate con quien te diga yo he pensando en esto, y creo que tú y yo deberíamos intentarlo.

Yo mismo soy una puta.
Pero, hey, tengo una ventaja:
trabajo en mi burdel favorito.  


@pescadoandrade