7.02.2020

Día 108 (mi debut en la NBA)


Los Jordan


¿Te gustaría ser Michael Jordan por un año?
Quizás te gustaría un día, o una semana.
Pero no es divertido.
 - Michael Jordan -

There’s no I in the word team,
but there’s an I in the word win. 
- Michael Jordan -



3 de junio del 2020. 06h33

Tuit de diario El Universo: La @FiscaliaEcuador allanó este miércoles el domicilio del expresidente Abdalá Bucarám, ubicado en Kennedy Norte, dentro de las investigaciones iniciadas por presunto peculado en compras de insumos médicos en el Hospital del Seguro Social.

En la foto vemos al Loco Que Ama de espaldas a cámara. Lleva zapatillas de caucho, bermudas, y una camiseta sin mangas de color morado con los bordes amarillos. Es la camiseta de los Golden State Warriors, de San Francisco, California. Vemos, también en amarillo, el número 30, leemos el apellido CURRY y, sobre él, por encima de todo pero bajo la nuca de Abdalá, el sello de la NBA: National Basketball Association.  

El abogado Bucarám se hizo cargo de este país entre 1996 y 1997.  
En 1992, los partidos de la NBA llegaban a verse en 80 países. Hasta comienzos del 2020, se transmitían regularmente en 215 países.

¿Qué pasó?

La primera respuesta, no la única, es un nombre propio: Michael Jeffrey Jordan. (Michael Jordan, MJ, Jordan, Air Jordan). Nacido en Brooklyn, Nueva York, el 17 de febrero de 1963. Y cuya familia no tardó en mudarse a Wilmington, Carolina del Norte, donde años más tarde asistió a la secundaria Emsley A. Laney. Nunca tuvo las mejores notas pero jugaba, y mucho, y bien, béisbol, fútbol americano, y eso que él cambió para siempre y que ahora llamamos, con ligereza, básquet.



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Woody Allen ha ganado 4 premios de la Academia y ha sido nominado por la misma un total de 16 ocasiones, pero nunca ha asistido a una ceremonia de premiación (salvo en el año 2002, cuando no estuvo nominado, pero, post 911, fue escogido por la Academia para invitar a los cineastas del mundo a seguir filmando en Manhattan, una isla que, según él, “siempre será un buen set, porque es muy romántica”)

¿Por qué?

La respuesta/teoría de Allen es una de esas cosas que deben tomarse como principios morales y existenciales e intransferibles. Según el gran Woody, nadie puede decir que una película es mejor que otra; porque (suscribo con militancia) el encanto del arte reside en su carácter subjetivo, es decir, en la sensibilidad de quien se ve tocado o alterado por ella; no en la intención de un artista sino en la aplicación que de su obra se haga ya sin su permiso. Ergo: no se puede calificar. Dice Allen, “Puedes decir que una película te gusta más que otra; pero no puedes decir que es mejor que otra” Y continúa, “…No es como el deporte, donde el mejor atleta es el que recorre la mayor cantidad de metros en la menor cantidad de tiempo.”   

Me duele en el alma decir esto, porque tengo mis dudas, pero los números no mienten. Una vez establecida (y yo diría que también comprobada) la teoría de Woody Allen, hay que decir que desde la temporada 86-87 de la NBA, a la que entró con 24 años y de la que salió con 3.000 puntos anotados; hasta 1998, cuando le regaló al mundo su última jugada, su último punto, su último verso, en el sexto partido de las finales contra los Utah Jazz, no hubo un mejor atleta (ninguno más rápido, ninguno más eficiente, ninguno más competitivo) en la industria/negocio del deporte que Michael Jordan.

Oprah Winfrey, la Mama Negra de la televisión norteamericana, se refería a él como “La persona más famosa del planeta”.



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Esto es raro. Raro para bien, para mejor. He revisitado los 10 capítulos de The Last Dance y lo primero que se me viene a la cabeza es la idea de llamar a mucha gente y pedirle disculpas. Cuando estaba en el colegio y veía a alguien con una camiseta de los Chicago Bulls que, obvio, tenía que lucir el número 23 en la espalda y sobre éste el apellido JORDAN (mucho mejor si me la trajo mi tía de la yoni), no podía hacer otra cosa que reírme: por dentro, de la manera más discreta posible, porque allá en la mitad de aquellos fabulosos 90’s en mi pueblo había MUCHA gente cuya segunda piel era la camiseta de Jordan.
Ahora lo entiendo todo.

Siempre me he preguntado cómo debió haberse sentido la gente que vio tocar a Mozart en el Palacio Schönbrunn de Viena; a Marlon Brando como Stanley Kowalski en Broadway; a Maria Callas en el Teatro alla Scala de Milán; a Marylin Monroe en el cumpleaños de Kennedy; a Tito Puente en La Calle 8. Pues bien. Ahora me pregunto, ¿cómo se sentía ver jugar a Michael Jordan, por TVCable, en Portoviejo, en 1993, cuando los Bulls ya habían ganado su tercer campeonato consecutivo y aniquilaron en los playoffs a los Hawks, los Cavaliers y los Knicks? Wow, quisiera haber estado ahí, pero me lo perdí. Mis camisetas eran de Nirvana y Superman.

Pregunta el Noble y Nobel: How does it feel? Yo también me lo pregunto. Seguir la carrera de Jordan, en los 90’s, verlo jugar, ¿cómo era eso? Y sólo se me ocurre compararlo con la primera vez que vi a Paul McCartney en vivo: Lima, lunes 9 de mayo del 2011, Estadio Monumental. Estaba lejos, pero lo vi y lo escuché muy de cerca. La primera canción fue All My Loving y me pasó eso que dicen que te pasa justo antes de morir: vi toda mi vida pasar por delante de mis ojos. (Y, si de verdad quieren saberlo, siento que esa noche renací) Y lloré. Y no me limpié ninguna lágrima. ¿Lloraron ustedes viendo jugar a Jordan durante aquellos fabulosos 90’s? Ojalá lo hayan hecho. Porque se merece que (perdón por meter a Maná en esto) le lloremos un río. The Last Dance es lacrimógena, pero no mata ni ahoga; al contrario, mejora la calidad de vida.


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Yo le daría un Óscar al mejor actor de reparto a Jerry Krause (que, en mi humilde opinión, hubiese sido un papel perfecto para Philip Seymour Hoffman, que en paz y en honor y gloria descanse), el general manager de los Bulls. Reclutó a MJ en el verano del 84’, se dio cuenta prácticamente enseguida de que esa cosa no era humana, y de ahí en adelante se dedicó a reunir el equipo perfecto para que el jugador perfecto fuese ya completamente letal; o sea, un equipo que le permitió a Michael Jordan ser Michael Jordan, que hizo todo y más para que él fuera Michael Air Jordan, y entre los cuales hay dos jugadores que se merecen su propio pedestal y su propia serie: Dennis Rodman y Scottie Pippen, quien, dicho sea de paso, pronuncia la moraleja de ésta historia: trabajé con Phil Jackson, el mejor entrenador de todos los tiempos; Michael Jordan, el mejor jugador de todos los tiempos; Jerry Krause, el mejor general manager de todos los tiempos… tuve suerte. Porque al final la serie va de eso y es por eso que Jordan, como dije antes, no es la única respuesta. Para que pasara Michael Jordan tenían que pasar los demás, tenían que pasar mis amigos fanáticos en Portoviejo y los fanáticos de la Isla Norte de Nueva Zelanda; y, evidentemente, un antagonista tan poderoso como invisible.

Me explico. El mismo Jordan dice que él no juega por jugar, él juega para ganar. Sus compañeros de equipo dicen que hasta que lo vieron llorar cuando ganaron su primer campeonato, en 1991, no era una persona nice, o sea, simpática. Dicen que era un bully y que te exigía estar a su nivel y que llegaba a decir cosas como, “Si le pasas la pelota a Rodman nunca más la vas a recibir de mí”, “Mi personalidad innata es ganar a toda costa. Si tengo que hacerlo yo solo, lo haré”, y “Se cansaron de verme en la cima”. Pero uno entiende esas cosas cuando MJ cuenta que durante su primer año en los Bulls lo invitaron a una fiesta (su primera fiesta) en un cuarto del hotel que compartía con el equipo, y que había mujeres, licor, drogas, hip hop, y que pensó, “Si en este momento requisan este cuarto, yo soy tan culpable como todos los que están aquí”, y llegado a esta sabia conclusión, procedió a abandonar dicha habitación… O sea, ese es un man que quiere ganar.

“A Michael no le basta con ganarte; tiene que humillarte, destrozarte”, dicen no uno sino varios de los Bulls que, en los vuelos entre cuidad y ciudad, o en los buses entre el aeropuerto y el hotel, jugaban cartas con Jordan apostando muy probablemente cantidades más altas que las que tú y yo tenemos en nuestras cuentas bancarias en este preciso instante. The Last Dance construye con argumentos sólidos la figura de una víctima de su propio éxito que no se convierte en paciente psiquiátrico, es decir, “enfermo mental”, pero sí en un ludópata-social. Y, atando cabos, que a Michael Jordan se lo viera con tanta frecuencia en los casinos de Atlantic City y Las Vegas, o jugando golf en cada ciudad que visitaba con su equipo, me parece nada más que lógico. Para más detalles, Richard Esquinas, su legendario oponente en el golf, publicó en 1993 un libro de memorias llamado Michael y yo: nuestra adicción al juego… y mi grito de auxilio, en el que contó, entre otras cosas, que MJ aún le debe $1.2 millones de dólares atribuidos a la última apuesta que hicieron antes de enfrentar, juntos por última vez, los nueve hoyos.

En la que quizás sea la secuencia más cinematográfica de la serie (comparable a Rocky IV, nada menos), los Bulls, durante sus entrenamientos de la temporada 89-90, además de mejorar su juego ensayando nuevas estrategias en la cancha, pasan (hartas) horas extra en el gimnasio para ganar músculos y engrosar extremidades y evolucionar hacia una nueva especie de jugadores de básquet: rápidos, ágiles, inteligentes, sí, pero también fuertes, y rudos, capaces de enfrentar a la fuerza de choque que trataba de evitar lo inevitable. Lo hacen para enfrentar al único rival que no habían podido vencer hasta ese momento, los Detroit Pistons (donde jugaba Rodman), un equipo que no jugaba mal pero cuya especialidad era jugar sucio, lastimar, herir, y que (esto era de dominio público) había inventado reglas tan especiales como específicas para enfrentar a Jordan, conocidas y publicadas ahora como The Jordan Rules, y que consistían básicamente en cubrirlo y golpearlo para que sus brazos nunca pudieran elevarse por encima de su cintura.

Eso, desde el gimnasio hasta el partido en que finalmente le ganan a los Pistons siendo más fuertes pero no más sucios que ellos, para mí, no tiene tanto que ver con el deporte como con el cine, y por eso me refiero a eso como una secuencia cinematográfica.

Pero hay otra.
Y es importante.

El 23 de julio de 1993 (año en que se publicó Michael y yo: nuestra adicción al juego… y mi grito de auxilio), James Jordan, padre de Michael Jordan, asistió a un funeral y en el camino de regreso a su casa, sobre la carretera 74, al sur de Lumberton, Carolina del Norte, decidió estacionar el auto en una orilla del camino y tomar una siesta antes de seguir manejando. Tenía 56 años. Su cuerpo fue encontrado 11 días después, el 3 de agosto, en un pantano de McColl, Carolina del Sur, pero no pudieron identificarlo sino hasta el día 13 de ese mismo mes, pues de su cuerpo descompuesto la única parte reconocible era la mandíbula. Y sí, se dijo y se transmitió y se escribió y se publicó mucho: ¿fue la venganza de la gente a la que Jordan le debía dinero por apuestas?

Momento oscuro, pero no inexplicable. Si pensamos en MJ como un tipo obsesionado con el verdadero triunfo, es decir, no con la idea de superar a los demás sino de superarse a sí mismo (porque, ¿quién es mejor que yo?), resulta absolutamente lógico que consuma una sola droga: la ludopatía. Cuando Michael Jordan, el deportista más rico y famoso y eficiente del mundo, del que más afiches se imprimen, juega un juego de azar, y además le gana al azar, está venciendo a la invencible fuerza de la naturaleza, está conquistando acaso lo único que no puede controlar, ese mismo azar, que no es otra cosa que el destino, y quizás es ese el tipo de aprobación que necesita alguien a quien todo el mundo ya le ha dicho, varias veces: eres el mejor.

El 7 de febrero de 1994, siete meses después de la muerte de su padre, Jordan firmó un contrato con los Chicago White Sox, un equipo de las ligas menores de béisbol. Y, alguien recuerda esto en The Last Dance, “su padre había soñado con que se convirtiera en beisbolista”.    



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Los Jordan. En Portoviejo se dice en plural. Y quiere decir los zapatos que todo el mundo tenía cuando Jordan estaba en TV, caminando sobre el aire y colgándose del infinito, cuando éramos jóvenes y hermosos. Durante un tiempo no-tan-corto, Jordan (ese logo de piernas y brazos abiertos) fue el equivalente sport al monárquico jugador de polo de las camisas Polo, de Ralph Lauren. Si te ponías la camiseta, y la gorra, y los zapatos (repito: Los Jordan), estabas diciéndole al mundo qué tipo de persona eras y cuán alto podías llegar (porque sabías que se puede flotar, volar, ser aire; lo habías visto); mejor dicho: esa camiseta roja y sin mangas era la imagen que querías proyectar, la persona que querías que otros pensaran que eras.

Y ahora, mientras pido asesoría a mi gente en Portoviejo vía FB, me dicen que Los Jordan ya los usan hasta los ñengosos (dícese de, según mi comadre, “los pelados vagos que parecen malandrines (ojo, no siempre los son)”; y, según mi compadre, “un pelao batracio”) que, me aclaran, no saben quién es Jordan, ni lo han visto jugar, pero se compran Los Jordan porque combinan con la gorra, la camiseta, la bermuda. Los Jordan cierran o concluyen o definen la parada de un ñengoso. Y eso sólo puede significar una cosa: trascendencia. Jordan trascendió.

Jordan, diría yo, globalizó el básquet, lo hizo viral, nos contagió.

En 1984, cuando MJ aún no era “nadie”, Nike decidió apostar por él y contratarlo como la imagen oficial de su tecnología más avanzada: cápsulas de aire en las suelas. El modelo se llamaba Air, y de ahí viene eso de Michael Air Jordan y me parece nada menos que cinematográfico que en esta historia llegue un punto, más bien temprano, incluso precoz, en el que al personaje principal se lo compara con el aire y los feligreses empiecen a referirse a él como El Aire. Tomando en cuenta que por esos días la marca “oficial” de la NBA era Converse, y que para esa marca hacían comerciales de televisión Larry Bird y Magic Johnson, Nike estimaba vender 3 millones de pares de zapatos a la vuelta de 4 años, pero vendieron, en menos de 12 meses, 126 millones de pares de zapatos Nike Air Jordan; es decir, “Los Jordan”. En ese momento, tengo entendido, los zapatos “para deportistas” dejaron de serlo y se convirtieron en parte de la religión. Eran extravagantes en la cancha pero no fuera de ella, en bautizos y quinceañeras.

Y lo realmente curioso es que la marca favorita de Jordan era Adidas.



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El pasado 25 de mayo, George Floyd fue arrestado por pagar, entre otras cosas, una cajetilla de cigarrillos con un billete de 20 dólares presuntamente falso. Durante el arresto, el oficial Derek Chauvin, quien además trabajó como bouncer en El Nuevo Rodeo, un bar de Minneapolis, y a quien sus colegas recuerdan como bastante violento, sometió a Floyd contra el piso (las imágenes registradas por las cámaras de seguridad no muestran que Floyd se haya resistido al arresto en forma alguna, mucho menos violenta) y oprimió el cuello del detenido con su rodilla durante casi 9 minutos seguidos.

Floyd murió.
Su última frase: no puedo respirar.
Su última palabra: madre.

En 1996, Harvey Gantt pretendía ser el primer afroamericano en llegar al senado de los Estados Unidos, pero perdió contra quien ya había perdido en 1990, el republicano Jesse Helms, un conservador que, entre otras cosas, defendía el derecho a que los padres de familia pudieran escoger si matricular a sus hijos en escuelas sólo para alumnos blancos, sólo para alumnos negros, o, digamos, mixtas. Mucha gente señaló con el dedo del medio a MJ, quien no apoyó públicamente la candidatura de Gantt, y a quien se le atribuye la frase “Los republicanos también compran zapatos”. Lo que dice Jordan ahora, “No lo apoyé porque no lo conocía, pero envié una donación para su campaña”.

El pasado 5 de junio, cuando ya habíamos visto estaciones de policía incendiadas y miles de forajidos en las calles de los Estados Unidos sosteniendo carteles que decían, repetían, No puedo respirar y Las vidas negras importan, Michael Jordan anunció que él y su línea de zapatos Nike, Los Jordan, donarán $100 millones de dólares durante los próximos 10 años a la lucha por la equidad de razas.

El también pasado 17 de mayo, la casa de subastas Sotheby’s (fundada en Londres en 1744), especializada en arte (fina y decorativa), joyería y bienes raíces, consiguió $560.000 por un par zapatos firmados y explotados y sudados por Michael Jordan.       

Según la revista Forbes, Los Jordan le han significado a Michael, hasta el día de hoy, $1.3 billones de dólares.

Las vidas negras importan.   


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@pescadoandrade / @mundodiners

6.27.2020

Día 103 (mi única esperanza)



El anarquismo enseñó que
 al mismo tiempo de luchar por la liberación
 había que luchar por la cultura.
- Osvaldo Bayer -

I. La música, esa música. Esa música que ahora escucho de pie y con la mano en el corazón frente a la pantalla; esa música que cada siempre alumbra mi cuarto; esa música que suena como un himno instrumental (todos deberían serlo), el himno que me contiene y que contiene a los hermanos que tengo regados por toda la galaxia pero que nunca he visto. Algunos ya están muertos, pero la música, esa música, sigue sonando. Fuerte y claro.

II. Una pequeña nave espacial en la que viaja, junto a una tripulación de rebeldes (más de esto, enseguida), una joven y hermosa y valiente y fajada princesa; perseguida por una nave más grande, mucho más grande, enorme, porque todo indica que los malos tienen más presupuesto.

Rebelde es una palabra no menor. Mi mamá, La Doctora, me dice que soy rebelde. Le pregunto por qué. Me lo explica con lujo de detalles y pies de página y audios y videos filtrados en los que, con mucho orgullo, me reconozco; aunque los rebeldes de esa pequeña nave mueran en la primera escena.

Los rebeldes son carne de cañón.

III. Más música: La Marcha Imperial. Que no es nada menos que eso: un ejército de uniformes y cascos blancos que marchan sin preguntar dónde van, dónde vamos, y que en silencio pero en perfecta asimetría avanza con las armas en el pecho porque, se sabe, un ejército sin armas no es más que una legión de desempleados. 

Un personaje que respira con dificultad, que lleva una máscara, y que viste todo de negro y que no habla con sus enemigos: los toma del cuello, los levanta del piso, los asfixia entre sus dedos, y que aún así necesita de ese ejército, de esa coreografía esclava de su propio ritmo, porque al parecer el poder no es suficiente. Hay que intimidar, disparar, matar.   

IV. Dos androides en un desierto. Uno alto y esbelto, dorado y políglota, diplomático y sabelotodo, en fin, insoportable, pero cuyo corazón (un atado de cables) está en el lugar correcto: todos tenemos un amigo así, y por eso lo queremos; no lo toleramos, lo queremos. El otro es bajito, gordito, chistoso, confiable; y aunque no dice mucho vaya que comunica harto y responde a todas las preguntas con le método socrático, otra pregunta: ¿quién dijo miedo?

V. No sé cuántos años tenía la primera vez que la vi, capaz ni había nacido, capaz la vi dentro de la panza hinchada de La Doctora, que ahora me reclama porque nunca la llamo y cuando ella me llama yo no contesto. Ya no estás en edad de ser un rebelde, dice mi madre, pero yo prefiero envejecer que crecer. Y seguro no pensé en esto aquella primera o segunda o decimoquinta vez que la vi, pero en la adolescencia me quedó claro, entendí, capté, que Luke vive en un pueblo, como yo; que es agricultor, no como yo, pero sí como la mayoría de gente que (sobre)vive en mi provincia. Y que es demasiado joven para ser agricultor. Y que sueña con otra vida, con un destino que no conoce pero que lleva, literalmente, siglos esperando por él. Y Luke lo sabe. Y quiere irse de ese pueblo y unirse a los rebeldes y pelear contra los malos. Como corresponde. Luke tiene teenage angst. Porque, lo dijo Kurt Cobain, cuando uno crece, los huesos duelen.

VI. El granjero-adolescente-angustiado-frustrado tiene un juguete, una nave, y la mueve como yo movía, cuando era niño, los aviones de los GI Joe: imaginándose a sí mismo dentro de esa miniatura que esquiva enemigos y estrellas al comienzo o al final de un espacio infinito. Y entonces el holograma, la princesa, y este nombre: Obi-Wan Kenobi.

VII. El tío de Luke, un agricultor curtido por dos soles y bien intencionado, un tipo que lo quiere, le dice que Obi-Wan Kenobi murió al mismo tiempo que su padre. ¿Conocía a mi padre? La tía: tiene mucho de su padre. El tío: eso es lo que me temo. Y Luke mirando esos dos soles al mismo tiempo y otra vez esa música que anuncia la gran aventura de la vida o al menos el comienzo de una vida verdadera, propia, intransferible.

VIII. Unas criaturas a las que Luke llama The Sand People, que no me parecen delincuentes sino más bien salvajes; porque se ponen por delante y por encima de los demás. Y un hombre que lleva una capa, una capucha, una especie de manto: una especie de monje. ¿Obi-Wan Kenobi?, ese es un nombre que no escuchaba hace mucho tiempo, dice. ¿Lo conoce? ¿Está vivo? Claro que está vivo, dice el hombre de pelo blanco y barba blanca y ojos azules: soy yo.

IX. El sable laser de tu padre, el arma de un Caballero Jedi, no tan torpe como cualquier arma de fuego: un arma elegante para una era más civilizada. Repito: un arma elegante para una era más civilizada. Y añado: la mejor arma que la ciencia ficción y el cine en general hayan podido concebir jamás. La única arma que me gustaría tener. No para defenderme ni, mucho menos, para atacar; sólo para recordar que hubo una era más civilizada que ésta, digna de un arma elegante. Y que quizás podamos habitar otra.   

X. Orden y paz antes del Imperio. Gracias a esta cinta, entendí los afanes de un Imperio: establecer como única una línea de pensamiento en la que nadie piensa y que, además, debe imponerse y sostenerse por la fuerza, porque los que no piensan no encuentran otra forma, y cuyo ejército (esto lo supe mucho después, casi 20 años después) está conformado por clones que no piensan ni cuestionan, sólo obedecen órdenes. Y si la orden es matar, pues matan.  

XI. La Fuerza: un campo de energía creado por todas las cosas vivientes, nos rodea, nos penetra, y mantiene a la galaxia unida. Medio esotérico, ok, pero bastante más racional que un hombre invisible que, en nombre de Dios, penetra a una virgen para, 33 años después, ver a su propio hijo clavado en una cruz, líneas de sangre bajando de la corona de espinas. La última vez que hablé con una mujer por la que perdí la cabeza y casi pierdo la vida, me dijo, me voy a casar este sábado. Pude haberle dicho, como Carver: Adiós, mi amor, y que Dios te bendiga. Debí haberle dicho, como en esa canción tan vieja: El mar crecerá con mis lágrimas. Pero no. Lo que le dije fue esto: que La Fuerza te acompañe, siempre.

XII. La misión: llevar al androide bajito y gordito (#meidentifico) a la base rebelde, pues él tiene los planos de un arma mortal, un arma total, una estación espacial del tamaño de la luna y capaz de desintegrar con una mirada a todo un planeta. (Un arma total que, curiosamente, tiene una especie de alcantarilla o tubería abierta o tuvo de escape no vigilado por el que pueden entrar perfectamente dos cañonazos y destruirla por completo) Los imperios, ahora se sabe y se ve y se comparte, caen y se derrumban por las mismas razones que una pareja: un mensaje de WhatsApp, una foto que nadie borró porque se suponía que nadie la iba a ver, una conversación con un tercero que nunca debió haber existido. Detalles, diría Roberto Carlos. Los poderosos se olvidan de los detalles que no importan y son esos detalles que no importan los que los separan del poder.

(Y, sí, otro paréntesis: Al Pacino en El Padrino II explicándole a sus amigos, dueños de casinos y cabarets en La Habana de 1959, por qué los rebeldes van a ganar: porque a ellos nadie les está pagando)

XIII. Cualquier ataque de los rebeldes a esta estación sería un gesto inútil. Me imagino que esto piensan los que dicen que no están prohibidas las manifestaciones, pero sí las aglomeraciones; los que dicen que si esas aglomeraciones causan un rebrote del virus, esos aglomerados tendrán que someterse a la ley, a los clones, a los malos. Y el malo-malísimo diciendo, mientras estrangula a la distancia a un general que cuestiona el poder de La Fuerza: su falta de fe me perturba. Repito: su falta de fe. El mal necesita dogma. El mal necesita creerse divino e invencible porque, de otra forma, frágil, vulnerable o sensible, no encontraría el valor para existir.

XIV. Los clones incineran a los tíos granjeros y pacíficos de Luke (creo que fueron los primeros esqueletos que vi en mi vida). Ahora no puede escapar a su destino. Nadie puede escapar a su destino. Para bien y para mal.                

XV. Una ciudad que parece Marruecos pero está poblada por toda clase de criaturas animales, vegetales, biónicas, electrónicas; una ciudad cosmopolita vigilada por los clones que no piensan y que andan buscando a nuestros androides y los dejan pasar frente a sus narices-no-visibles porque, se sabe, La Fuerza puede tener una gran influencia en las mentes débiles.

XVI. La cantina. La música de la cantina. Una cantina donde se reúne, diría mi madre, la gente de lo último, de lo last. Pero hay gente de varios planetas y colores y razas y costumbres y orígenes y situaciones socio-económicas que, fuera de ser en su mayoría delincuentes, no encuentran en sus diferencias físicas razón suficiente para aniquilarse. Y quien lo intenta, el único racista que, claro, se va contra Luke, termina con un brazo menos.

XVII. Han Solo, un tipo que capaz ni terminó el colegio porque le tocó trabajar pero sabe mucho de la vida y, lo realmente importante, sabe cómo mantenerse con vida, cómo seguir vivo en medio de la carroña a la que pertenece. ¿Sería Han Solo un mejor piloto si hubiese ido a la universidad? (más de esto luego) Chewbacca, el mejor amigo del hombre (cuanto más conozco a los hombres, más quiero a Chewbacca), que tiene que ser así de grande como es porque de otra forma no habría espacio en su interior para el pedazo de corazón que se maneja.

XVIII. El Halcón Milenario, la nave más rápida e icónica y Bauhaus de la galaxia. Punto.

XIX. Alderaan, un planeta pacífico, donde no se fabrican ni utilizan ni trafican armas, el planeta donde nació Nuestra Princesa, borrado del cosmos porque un burócrata decidió obedecer una orden absurda que vino de arriba, de muy arriba, de lo más alto. Porque, pensamos sin pensar, si alguien está más arriba que yo, debo hacer lo que me dice para ser quien un día esté más arriba que otro.

XX. Frases clave de Obi-Wan: La Fuerza conduce tus acciones parcialmente, pero también obedece tus órdenes. Deja a ir al yo-consciente, actúa por instinto. Tus ojos pueden engañarte, no confíes en ellos.

XXI. Y Luke no cree lo que está viendo en este momento: donde debería estar Alderaan, cae una lluvia de meteoritos que son los restos ya inanimados pero todavía flotantes de la geografía de la patria. Y, más allá, como el móvil que cuelga sobre la cuna de un bebé en la oscuridad tranquila de su sueño, La Estrella de la Muerte.  

XXII. Los clones, que son muchos pero no piensan, allanan los interiores del El Halcón Milenario y se dejan engañar por un piloto que no terminó el colegio, un agricultor adolescente que ha salido de su pueblo por primera vez y ya está rescatando una princesa, el mejor amigo del hombre, dos androides y un adulto mayor en edad de riesgo.

XXIII. Suerte de últimas (aunque sean en verdad las primeras) palabras de Obi-Wan a Luke: Tu destino tiene un sendero distinto al mío. Y es como si, en la canción del Noble y Nobel, fueran los padres quienes se dijeran a sí mismos: Vengan, padres y madres que habitan la tierra / Y no critiquen lo que no entienden / Sus hijos y sus hijas, están más allá de su comando / Su camino viejo está envejeciendo muy rápidamente / Salgan del camino nuevo si no pueden darnos una mano / Porque los tiempos están cambiando.

Y la primera vez que escucho esta frase que ahora es tan poderosa como una bendición de mi abuela Bella: Que La Fuerza te acompañe, siempre.  

XXIV. ¡Ella está aquí!, ¡Ella está aquí!, repite, en medio de convulsiones, el androide bajito y gordito pero nunca ahuevado. Tenemos que rescatarla, dice el granjero-adolescente. Ni verga, dice Han Solo. Es rica, dice Luke, si la rescatamos, la recompensa será mucho más de lo que puedas imaginar. Puedo imaginar mucho, dice Han Solo quien, evidentemente, terminará no sólo doblegado ante la autoridad de una princesa sino también desintegrado por su encanto y enamorado de su coraje; y que 38 años después formará parte de una monarquía republicana siempre en rebeldía y de una familia disfuncional como todas (ver Episodio VII)

XXV. La mujer más bella de la galaxia y la frase más sexy de la galaxia: ¿No eres algo pequeño para ser un soldado? Ojalá fuera cuestión de altura, mi amada Princesa; pero no, al contrario, es cuestión de bajeza.

XXVI. El malo-malísimo que insiste sin miramientos: No subestimes el poder de La Fuerza.

XXVII. Alguien tiene que salvarnos el pellejo, dice La Princesa con un arma en la mano y varios clones al frente. Alguien tiene que salvarnos y quién mejor que una mujer. Según la BBC, los 7 países que mejor reaccionaron a la pandemia están conducidos por mujeres. (Las siguientes cifras fueron publicadas el pasado 16 abril)

1) Nombre: Mette Frederiksen / País: Dinamarca / Número de fallecidos por CV19: 309

2) Nombre: Katrín Jakobsdóttir / País: Islandia / Número de fallecidos por CV19: 8

3) Nombre: Sanna Marin / País: Finlandia / Número de fallecidos por CV19: 72

4) Nombre: Angela Merkel / País: Alemania / Número de     fallecidos por CV19: 3.804

5) Nombre: Jacinda Ardern / País: Nueva Zelanda / Número de fallecidos por CV19: 9

6) Nombre: Erna Solberg / País: Noruega / Número de fallecidos por CV19: 150

7) Nombre: Tsai Ing-wen / País: Taiwán / Número de fallecidos por CV19: 6

XXVIII. Quienes salvan a nuestros rebeldes de, literalmente, un poso séptico de paredes movedizas, son los androides; es decir, la tecnología; es decir, la tecnología al servicio del hombre, no al revés (es hora de entenderlo: no al revés)

XXIX. Dicho sea de paso: los clones, como suele pasar, no se han dado cuenta de que los androides rebeldes caminan frente a sus narices y dentro de su propia casa y hackean los sistemas de, ya se dijo, el arma más poderosa del poder.

XXX. Han Solo (a La Princesa): recibo órdenes de una sola persona, yo. La Princesa: es un milagro que sigas con vida. La Princesa (refiriéndose a Chewbacca, que, como el caballero que es, no le responde) alguien por favor aparte a esta alfombra con patas de mi camino. Han Solo: Ninguna recompensa vale esto.

Cuánto romance, compañeritos. Cuánto beso inevitable aún no acontecido. Cuán equivocado está el piloto que no terminó el colegio.

Lo vale, vaya que lo vale.

Clint Eastwood en Gran Torino: estuve casado con la mujer más hermosa del mundo, y me costó mucho trabajo.

XXXI. La Princesa, Mi Princesa, Nuestra Princesa, le da un beso en la mejilla a Luke para desearle buena suerte cuando ella, prendida a él, se lanza y se balancea con los ojos cerrados, como lo hacemos algunos en las montañas rusas, sobre un vacío corto pero profundo. (En tres años dirán que fue incesto, pero no estoy de acuerdo, no se conocían, no sabían que compartían, además del mismo ADN, el mismo software y la misma historia de origen)

XXXII. Lo que todos estábamos esperando, el malo-malísimo VS Obi-Wan. El malo-malísimo: Cuando te dejé, no era mucho más que un aprendiz, ahora soy el maestro. Sólo un malo-malísimo se puede referir a sí mismo como El Maestro, primero, porque hablar bien de uno mismo es de un mal gusto terrible; segundo, porque el mal necesita aprobación, confirmación, constancia; mientras que el bien, es decir, Obi-Wan, viejo y sabio y más tranqui que un millón de budas y jugándosela toda, dice: Eres sólo un maestro del mal (y del odio y del resentimiento y del auto-desprecio). Si me derrumbas ahora, seré más poderoso de lo que puedas imaginar. Es cierto. Muere el hombre, nace el mito. Muere el hombre, viven las ideas y viven otros hombres y mujeres y todo tipo de criaturas que ahora llevan esas ideas, esos ideales, como bandera y lanza y escudo, gente más elegante que construirá con esos ideales una era más civilizada. Que no sabe si podrá lograrlo. Pero no por eso va a dejar de intentarlo.

XXXIII. Esa especie de última mirada (aunque en verdad sea la primera, la definitiva, el verdadero comienzo de este mito) que Obi-Wan dirige a Luke, esa sonrisa de victoria ya conseguida porque para que Luke exista, Obi-Wan debe dejar de exisitir, es lo justo, lo que corresponde, lo dramático y romántico y emocionante y traumático. Y esa paz, esa paz que es en sí misma una resolución ante la muerte, y que quiere decir fue un placer, han sido ustedes un público maravilloso, y bueno, muchachos, ahora les toca a ustedes.

Y Obi-Wan no cae seco y pesado como el cuerpo de un rebelde en una protesta o manifestación (o aglomeración, si quieren cumplir con la ley; cosa que, en este momento, no guarda ninguna relación con la lógica), se desintegra, se evapora, se desaparece. Se eleva.

XXXIV. La secuencia en que El Halcón Milenario escapa (para volver; más de esto luego) de La Estrella de la Muerte trenzado en una pelea no hombro a hombro pero sí cañón a cañón contra los cazas del imperio. Y, con esto, la invención de los videojuegos-indoors que, siete años después, en 1984, la compañía Atari comercializará con muchísimo éxito y con el nombre, no tan plagiado, pero casi, de Space Invaders. Y qué ganas de jugar ese juego. No en casa comiendo pizza y tomando Hawaiian Punch; qué ganas de jugarse la vida por esa princesa que en vez de orejas tiene dos rollos de canela muy bien sujetos y completamente apetecibles.

XXXV. La Misión Imposible: destruir con una tropa de naves la estación espacial más grande y poderosa de la galaxia que, ya se dijo, tiene esa alcantarilla que nadie tapó y que les costará no sólo el puesto sino la vida a cientos o miles de burócratas y clones y generales porque la muerte, al contrario de la vida, es justa, y nos iguala y nos une y nos hermana mejor que cualquier sindicato.

XXXVI. Han Solo empaca el dinero de la recompensa con una frase para el bronce: ¿De qué sirve una recompensa si no estás aquí para disfrutarla?, y se despide de Luke y hasta le ofrece que abandone la causa y se una a él, porque si uno se pone a pensar lo más racional es pelear por el bienestar propio, no por el bienestar común, pero, de nuevo, otra vez, esto no significa que vayamos a dejar de luchar dispuestos a morir en el intento. Y, esto es clave, Han Solo, que se engaña a sí mismo pensando que no volverá a ver a Luke, dice, sinceramente: Que La Fuerza te acompañe. Esto no significa que entró a Cristo (o a Bob Dylan) y lo aceptó como su señor y salvador; esto significa que entiende que si existe la remota posibilidad de que algo cercano a La Fuerza puede existir, debería cuidar y preservar a gente como Luke, porque quizás no lo merecemos, pero vaya que lo necesitamos. Alguien que crea, acaso ingenuamente, que sí se puede.

XXXVII. En 1968, Stanley Kubrick filmó el espacio exterior como si éste se desplegara sobre las tablas de El Teatro de la Ópera de Viena, con esa elegancia y esa finura y ese conocimiento de causa y esa mirada omnipresente. Pero esto, la batalla final del episodio IV de Star Wars, que, nada es coincidencia, se llama Una nueva esperanza, es un concierto de rock con partes de rave o delirios propios de Coachella con piruetas del Cirque du Soleil con pasajes de atracción de Disney con segundos de simulador de vuelo pero, sobreto todo, con una lección que es preferible aprender temprano y no tarde: todos vamos a luchar por la libertad, pero, aunque todos vamos a volver libres de esa lucha, no todos vamos a vivir para contarlo. Es mejor saberlo desde ya.

XXXVIII. Qué bella es una X-wing con sus alas abiertas y sus cañones calientes y el androide bajito y gordito en llamas y en pleno cortocircuito con sobredosis de adrenalina.    

XXXIX. Luke escucha, en off, la voz de Obi-Wan Kenobi, que le dice, de nuevo, otra vez, Usa La Fuerza, y desactiva su computadora, es decir, desenchufa la mira electrónica, la tecnología, y se enfrenta al punto de quiebre en su vida de forma manual, como corresponde, sin Wi-Fi.    

XL. Mientras los generales comandan la destrucción de la base rebelde desde su palco de operaciones, el malo-malísimo, que confía en la tecnología que nunca falla pero sin duda miente y se cuelga y a veces hasta nos abandona sin despedirse ni tener la delicadeza de avisarnos cuándo volverá, dice: Te tengo (sin saber, todavía, a quién tiene en la mira; van a ver lo que pasa al final del siguiente episodio) Y esto nos indica dos cosas. 1) El Imperio es inepto, porque si el mejor de sus filas tiene que dejar su escritorio y pilotear una nave para aniquilar a un granjero-adolescente que hasta hace unos pocos días ni siquiera conocía el espacio, es que algo no anda bien con la administración ni con las políticas internas de la empresa. 2) Nadie contaba con el regreso de los refuerzos, de la caballería, de Han Solo y Chewbacca y el Halcón Milenario salvando no sólo el día sino también el culo de Luke que es el culo de todos. Porque la bondad y el coraje y la pureza de espíritu no se espera, pero sucede. Es cuestión de tiempo.  

Y La Estrella de la Muerte vuela en mil pedazos como voló en mil pedazos el planeta Alderaan.

XLI. El androide grodito y bajito, que se llama Arturito, está chamuscado y lastimado y herido pero listo para la siguiente batalla, porque, ya lo preguntó él mismo, ¿Quién dijo miedo?

XLII. Y La Princesa más hermosa que hayamos visto en cualquier rincón del espacio infinito coloca medallas doradas sobre el pecho de los héroes, que no las necesitan reconocimiento alguno para seguir siendo lo que ya eran.

XLIII. Y el final que es el comienzo porque ésta guerra de las galaxias recién comienza pero la buena noticia es que no estamos solos, que nunca más volveremos a estar solos, porque ya nos tenemos.

XLIV. Y, de nuevo, otra vez, esa música, que es la verdadera recompensa porque en ella se escucha la esperanza, mi única esperanza.

*

Hoy, 35 años después de verla por primera vez, capto que si no soy un delincuente común o un delincuente de cuello blanco o un delincuente con mascarillas y guantes y bolsas de cadáveres en una avioneta que se cayó, acaso, porque no la piloteaban ni Luke ni Han Solo y porque su misión no era noble ni mucho menos rebelde, es por dos razones fundamentales. 1) Nunca me han faltado ni un plato de comida, ni un libro. 2) Porque una vez vi una película que articuló mi engranaje moral.

Esto pasó hace mucho, mucho tiempo, y en una galaxia muy, muy lejana. Pero hoy, junio del 2020, en Ecuador queremos recortar el presupuesto de las universidades y despreciamos a las facultades de arte; la facultad donde me enseñaron que George Lucas veía y plagiaba y financiaba a Akira Kurosawa y leía al profesor de literatura norteamericano Joseph Campbell que, entre cosas, dijo: La causa secreta de todo sufrimiento, es la mortalidad, que es a su vez la única condición de la existencia, y que no puede ser negada si pretendemos afirmar la vida. Donde me enseñaron que lo que vi durante tantos años y seguiré viendo por los años que me queden en esta galaxia, no es exactamente una película, sino una teoría que Joseph Campbell desarrolló a partir de las conclusiones filosóficas y psicoanalíticas de Carl Jung, y que ahora se conoce como El viaje del héroe: nuestra travesía de aprendizaje por la vida.

Pregunto, ¿queremos viajar?
Grito, como Ozzy en el prólogo de Crazy Train: ¡Todos a bordo!

Pero no.
El Estado (¿El Imperio?) desfalca a las universidades.

Y supongo que hacen esto porque la educación nos hace libres y rebeldes y no a mucha gente le conviene que seamos libres y rebeldes.  


Bonus Track


A comienzos de esta semana, el Instituto Jenner de la Universidad de Oxford, en Inglaterra, anunció que está probando la vacuna que desarrolló contra el CV19 en seres humanos. Calculan que podría estar lista en agosto y, con suerte, llegar a Latinoamérica a finales de año, como regalo de navidad, digamos.

Todo parece indicar que la vacuna, la tan desesperadamente esperada vacuna, vendrá de una Universidad; no de un laboratorio en Wuhan ni de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. No. La vacuna vendrá de una Universidad.


@pescadoandrade       


6.18.2020

Día 94 (Mi Loco es 10)


I want to be a pop idol
- Oscar Wilde –

Sólo las palabras que pertenecen al idioma oral, 
son las que tienen eficacia.
Es un error suponer 
que todas las palabras del diccionario pueden usarse. 
- Jorge Luis Borges -

¡Viva la patria!
 - Abdalá Bucaram Ortiz - 


No country for Old Men: es algo estúpido, pero lo haré de todas maneras.  

Yo: hay tres formas de leer (quisiera decir experimentar, pero es como mucho y además ya lo dije) este texto.

1)    No leerlo, porque el título es tan malo como lo serían, en este preciso momento, Cien años de Covid, El amor en los tiempos de la pandemia o Una silla de ruedas en un laberinto. Y seguir leyendo, digamos, a un autor que ha crecido tanto (sí, aún más) como Stephen King, cuyos libros ahora parecen lo mismo realismo mágico que realismo sucio.

2)    Leerlo de arriba a abajo y de izquierda a derecha y escuchar el concierto de Abdalá Bucaram & Los Iracundos, de quienes dice son una emoción muy importante, y cuyo repertorio dedica, categóricamente, a la mujer ecuatoriana, a la mujer más hermosa del mundo: María Rosita, su esposa; quien a su vez lo mira con ilusión desde una primera fila pero sentada en una silla de plástico (Más claro: como lo estoy escribiendo yo. Ojo: si lo escuchan con audífonos, en el canal derecho suena algo que-parece-pero-no-es Sonic Youth)

3)    Leerlo con el ojo derecho en esta pantalla y con el ojo izquierdo en otra, y en esta última darle play a esto en máximo 3 minutos. El video fue subido a YouTube el 25 de junio del 2017 (en exactamente una semana cumplirá 3 años), y se identifica como Castigo Divino Guayaco – Abdalá Bucaram Ortiz.


(yes, I know, but…)


El periodista: vamos a aplaudir pero que no parezca la comparecencia de Jorge Glas en la Asamblea. (Risas, muchas) Vamos a llevar la fiesta en paz. (El absurdo de esta sugerencia se evidencia enseguida: una fiesta no se puede llevar en paz, y ésta es una fiesta) Jacobito (porque ésta es la historia de una familia), tampoco se acepta que me vengas y me des un chirlazo, hermano. ¿O sea que sí se acepta que se lo de a otras personas? Y, también, la segunda mejor forma de describir al personaje de Jacobito después de Mi primer millón.    

El periodista llama trascendente y polémico (gran epígrafe para una tumba, para un libro que ya se leyó) a un hombre al que el mundo entero conoce como “El Loco”. Y lo peor es que no se equivoca.  

Todos aplaudimos (me sumo) cuando entra Abdalá y son tales el vitoreo, el júbilo, la euforia, la locura que produce El Loco, las hormonas que revoluciona, que el audio satura hasta convertirse en un micro-tema de noise.

Y lo primero que dice el Abogado Abdalá Bucaram Ortiz, ex presidente del Ecuador, mi país, es esto: Antes de que me preguntes cómo estoy, te voy a decir que yo estoy bonito.

Ya. Ganó.
Fue como el golpe de Muhammad Ali a Sonny Liston en mayo del 65 (gracias Mad Men)  
No bien, no muy mal; no tenso o preocupado por la situación actual del país; no, él está bo-ni-to.

Un costeño sabe lo que es estar bonito y, créanme, en un mundo ideal, TODO me parece bonito (y que en paz y rumba descanse Pau Donés y que las radios dejen descansar a La Flaca)  

Luego dice, palabras más, palabras menos, esto: Estoy muy bien, con mi sexo bien. Rezaban para que me muera (¿alguien rezará porque yo me muera?; no creo, no soy digno de ese corazón púrpura ni de esa niebla púrpura ni de esa lluvia púrpura), y aquí estoy. Y por eso pregunto (pausa para efecto, porque el timing de Abdalá es perfecto, podría haber tocado en Rush; y su tono también es perfecto, porque todo lo que esperamos no que diga sino que grite, él lo dice tranqui, suavón, bonito. Dicen en Quito: frescazo)
¿Y ahora?



¿Y ahora?
Ahora lo entiendo.
Mi Loco es 10.



Luego dice que es un hombre feliz (¿cuántos hombres pueden decir que son felices? Yo, no. Todavía no completamente. I can’t stop my brain, como diría Ozzy), por la siguiente razón: Ningún hombre que tenga una mujer como María Rosita, ningún hombre que haya estado casado 42 años con una dama, puede ser un hombre infeliz. (¿Se acuerdan de la canción que decía Pero hay una esperanza y decía que esa esperanza era Ab-da-lá? Más de esto luego)

Habiendo descrito la última (porque han sido varias) intervención quirúrgica a la que se sometió, en el pene, usando la sutil metáfora parecía taza en plato, dice que en unos días lo intervendrán nuevamente, porque se lesionó jugando fúbol (así, sin T), y esto es clave: fúbol es una palabra que pertenece al idioma oral.     

Y va a volver a jugar fúbol porque después de escuchar 10 veces que no debe volver a jugar fúbol encontró un onceavo doctor que le dijo lo que quería escuchar. Y dice: Yo busco al que me diga que puedo jugar fúbol, aunque me mienta, porque es una mentira piadosa. Y especifica, porque esta es la historia de una familia, que se lastimó jugando en la cancha de su casa (no debe ser tan pequeña) con sus hijos y contra un poco de fuleros que se tiran a futbolistas, y los goleamos. Fulero es otra palabra que, como diría fucking Borges, pertenece al idioma oral. Dalo (que al parecer también se encuentra entre la audiencia), preocupado, le dijo, papá, no juegue, y El Loco terminó, en sus propias palabras, con las nalgas en el tobillo. No será la más bella de las imágenes, pero funciona, comunica, transmite: es pop.   


Luego nos recuerda que es una gloria del deporte, lo cual es cierto, en estricto rigor; que estuvo en Munich 72, y sentencia, de un solo toque, la Historia: La Gestapo los mató a todos en el aeropuerto (al parecer, cada vez que alguien mata a alguien más, Abdalá se entera). Y cuenta, desde una perspectiva humanitaria, que él era de los que les llevaba comida a los palestinos y a los judíos. Y vaya que funciona, desde un punto de vista humanitario; pero, (mal)pensando políticamente, ¿te afiliarías a un partido político fundado y fundido por alguien que alimenta (léase tranza con) a bandos radicalmente opuestos que llevan décadas matándose?

Tal vez sí.
Dicen que un diplomático es aquel que, ante una encrucijada, toma ambos caminos.


Los que somos deportistas, somos demócratas, dice Abdalá Bucaram Ortiz. Y pasa a explicar las diferencias entre un deportista, que es capaz hasta de morder a un oponente para luego del pitazo final darle un abrazo y regalarle su camiseta y con ella el sudor de su frente y de su pecho y de su espalda; y un político, que vive haciendo leña del árbol caído.
Mi Loco es 10   


Mi Loco: Yo soy un hombre apasionado. Cuando entro al cuarto María Rosita sale corriendo. Mira a su esposa, se ríe de su propia travesura, le manda besos volados pero extrañamente ruidosos, se ríe de su propia (como le dicen) guasada (si puedes reírte de ti mismo, eres invencible); y así convierte el crimen patriarcal en un hermoso piropo, que dedica a su mujer, a la madre de sus hijos. Mi Loco es 10 Porque después dice, Mi labor es hablar, conquistar (y ya me conquistó qué rato) Y en tarima, porque yo no tengo prensa.
¿O sea que puedo ver esto en vivo?  

Ante uno de los primeros cuestionamientos del periodista, Bucaram establece su moral: Significa lo que tú quieras pensar, dice. Y, wow. Esa frase, Significa lo que tú quieras pensar, le da visa para todos los sueños.  


Y cuenta que mientras a otros los echan de restaurantes (lo recuerdo claramente, es más, siempre soñé con que Correa y yo coincidiéramos en un restaurante para ser no el primero pero quizás sí el quinto en levantar los cubiertos y golpear con ellos la mesa y con eso decirle fuera, Correa, fuera) que fue a un lugar al que llaman La Carnicería, en el que habían 9 mesas todas (coincidencialmente) ocupadas por chicas bacanes, más o menos, peladitas, que dejaban la comida botada (¿o votada?) por tomarse una foto con el loco que ama.
2 es coincidencia, 3 es tendencia.

Y remata: Se va la loca que odia, y vuelve el loco que ama, así de sencillo.
Mi Loco es 10.



He leído o creo que he leído tuits en los que a Los Bucaram (porque ésta es la historia de una familia) les desean nada menos que la muerte y nada menos que el infierno y nada menos que una eternidad combustible. Y la única manera por la que aún no he aplicado el respectivo y patriótico RT es porque creo que deben existir, que los merecemos, que los necesitamos.

Para que ésta película tenga argumento, alguien, algún político, tiene que referirse a Rafael Correa como La Loca Que Odia, y así, con un pincelazo, en medio de una broma cuando todos sabemos que las bromas que hacen reír son las que mejor representan a la verdad.

Y, para que esta película siga teniendo argumento, Correa debería ser capaz de responderle de la misma manera. Decirle loca al loco, ladrón al loco, asesino al loco, cualquier cosa que pueda probar. Lo que sobraba en la película era una ley que no permitía la conversación, ni el insulto, ni el agravio; en pocas, lo que esa ley defendía era una mala conversación entre extraños.       

Y aquí Mi loco, que es 10, se pone mediático y existencialista (dos adjetivos que podrían ganar una elección): Me encantaba leer la prensa, porque decía, “qué lindo, yo no conozco a ese señor” Y, de nuevo, otra vez, elimina a la competencia sin tener que inventar una Secretaría que lo haga por él.

En sus propias palabras: Soy un hombre al que le han hecho todo el daño posible sin llegar a matarlo. Esta debería ser la primera línea de sus memorias que, obvio, TIENEN que llamarse El loco que me amó. Cualquier otro título sería no sólo un despropósito editorial sino también una calamidad financiera. Porque, lo sabemos: lo amamos. Nosotros escribimos ese título, no él.

Y sigue. Y lo mejor es que el periodista empieza a entender que el show no consiste en mostrar a un loco con camisa de fuerza como testimonio de la eficacia de un tratamiento psiquiátrico, al contrario, el show es dejar al loco suelto. Me he perdido la mitad de la vida de mis hijos, y toda la vida de mis nietos. Pero soy un referente. Soy un resultante de la clonación social de los pueblos.

2 cosas.
1)    Si mi padre comete un crimen, no puedo concebir peor castigo que separarlo de sus nietos.
2)    Y, repito (yo, no él): Soy un resultante de la clonación social de los pueblos.

Mi Loco es 10.

Y es 10 (el mismo número que Maradona, más de esto luego) porque continúa con esto otro: Las oligarquías acostumbran a tomar los errores del pasado y llamarlos destino. Cuando ellos se unen, aunque se odien entre ellos, hacen el amor entre sí para no violar sus votos de castidad. Creo que eso merece una repetición, al menos el punch line merece una repetición: hacen el amor entre sí para no violar sus votos de castidad.
¿Me explico?
En el Ecuador tiene que haber un político (que es de derecha) que se refiera a los políticos de derecha de esa manera. Aunque sea Abdalá. Y que luego diga, aunque sea mentira: No metí preso a nadie. No hubo un muerto.

Aquí entra Jonathan Swift (1667-1745), al que Wiki describe como sátiro, ensayista y panfletario político, y entra porque lo cita Abdalá y no recuerdo cuándo fue la última vez que vi/escuché a un político ecuatoriano citar a un escritor, cualquiera que este sea (menos Alvarito, que cita y recita La Biblia, citando y recitando a varios autores acaso sin saberlo) “Es fácil identificar al líder de un pueblo, porque todos los imbéciles están contra él”

#SwiftEsBucaram
#BucaramEsSwift
#MiLocoEs10
#Ponte11


El periodista, tratando de aprovecharse de una oportunidad que no existe, señala el hecho de que él, El Loco, Mi Loco, se dice “un hombre del pueblo”, pero está cubierto de oro.
O sea, le tira un centro.

Abdalá Bucaram Ortiz muestra su Rolex, y dice que fue un regalo. Y que el anillo de Barcelona, de oro como el Rolex, también fue un regalo de, un poco redundante, los jugadores de Barcelona (no voy a votar por un ex presidente que asumió la presidencia de un equipo de fútbol mientras ejercía la Presidencia de la República y que más abajo dirá que su gran obra fue una cosa a la que nos referimos como El Monumental), y que, subraya, lo ayuda, lo tapiña, porque detrás de la argolla de Barcelona está la argolla de matrimonio y tengo tapiñado el de matrimonio para que no sepan que estoy casado. Y enseguida aclara, muy pero muy serio, No, mentira, es una broma.
Hay una esperanza.  

Tiene 400 dijes regalados por los comités del pueblo de los pueblos que visita. Creo que más les servirían a esos pueblos que a él.
Dice: Salgo con 1.000 dólares en el bolsillo y vuelvo sin un centavo.
Dice: La regalo, porque soy un tonto.


Soy inderrotable. Si fuera derrotable, estaría desde hace mucho tiempo en este país. Dice, inventándose dos palabras que todo el mundo entiende.
Mi Loco es 10.

La gente, dice, le grita 5 cosas en las calles (siempre en plural, laS calleS), pero sólo menciona 4 o sólo alcanzo a transcribir 4 porque qué difícil es transcribir a un loco; qué difícil (el honor y la gloria y la lotería para los que tenían que transcribirlo rebobinando y adelantando cintas), pero qué divertido. Mi loco es 10.   

1)    Ya era hora
2)   ¿Y ahora? (y el público presente, repite, corea, insiste,              repite, corea, grita, ¿Y ahora???????)
3)    ¡Abdalá! ¡Mátalo a ese hijue…! Mátalo. Acábalo.
4)    ¡La Alcaldía!

Recuerdo a Bayly preguntándole a Dalo algo así como, A tu padre se lo conoce como “El Loco”, ¿dirías que te pareces a tu padre? Y a Dalo, esto, en cambio, lo recuerdo claramente, respondiendo, Es muy difícil ser más loco que mi padre.

Buena respuesta. GRAN respuesta.
Pero tampoco voy a votar por él.
Ha heredado la capacidad de reacción y el sentido del humor (que es la forma más linda de la inteligencia) de su padre, ha logrado (palabra que odio cada vez más; como “nueva” y “normalidad”; si es nueva no es normal) reinventarse no como una versión unplugged ni tiny desk sino contemporáneo-costeña en todos los sentidos: mejor estética, peores chistes, volumen bajo pero no por eso tolerable, flexible, conservador al punto de protagonizar junto a su esposa un largometraje de tema religioso.
Pero no voy a votar por él
¿Y si también ha heredado de su padre todo lo demás?
#DaloNoEs10         


El Abogado Abdalá Bucaram Ortiz dice que tiene sus diferencias con los jóvenes de FE (no perder de vista este nombre, saber titular es clave). Y, luego: Me costó muchos años entender que en el Ecuador no existe el roldosismo; existe el Abdalasismo, el Bucaramismo.

Nota del editor: El término más amigable e impactante y con más probabilidades de superar la eternidad es Bucaramato.

Nota del futuro elector: Como ésta es la historia de una familia de migrantes, hay que hablar del tío Assad Bucaram (cuyo nombre, nada es coincidencia, se traduce de la lengua árabe como León; y cuyo padre, nada es coincidencia, se llamaba Abdalá). “Don Buca” formaba parte del CFP, y qué mejor nombre para un partido político en un puerto, tierra de migrantes por naturaleza, y en una ciudad conocida hasta hoy como la más injusta (clasista, racista, represora; como le corresponde a la ciudad más poblada de una república retro) del país que éste: Concentración de Fuerzas Populares.


Gol.
Gol de media cancha.
#LoQueSeHeredaNoSeHurta


En 1983, dos años después de la muerte de Jaime y Martha Roldós, Abdalá fundó el PRE, pero lo realmente importante es que transformó el apellido de su cuñado y no fundó un partido político sino un adjetivo que desde hace más de 30 años forma parte del inconsciente colectivo: Roldosista. Y que ahora se asocia con una fuga y con una avioneta de Alfredo Adum estrellada en Perú y con sobreprecios en la venta de insumos médicos a hospitales del estado y con una reina de belleza manabita y con spas en Manta y con una guitarra y un asambleísta despreciable, es decir, con todo lo esperable pero no por eso menos sorprendente y aterrador e inhumano de parte de un Roldosista.

Y no sé si ya lo dijo, eso, de nuevo, otra vez, de pedirle disculpas al Ecuador (las disculpas se ofrecen en paralelo a la renuncia, oe), pero, como ésta es la historia de una familia de migrantes que no logró penetrar en una esfera social más fina y más reducible que reducida, tendría que pedirles perdón a sus sobrinos por haber transformado su apellido, el apellido de su padre, en una mala palabra.
(¡Dios! Lo que haría Scorsese con esto)
El problema es que eso no tiene perdón.


Decía que titular, saber titular, es clave. Porque cuando El Loco tuvo que escoger un nombre para su partido, tal cual su tío Assad, escogió el mejor para la época, y eso demuestra no misión pero sí visión; con esto quiero decir el que mejor resumía eso que llaman clamor popular. Le puso a su partido el apellido de un presidente joven, cautivador, interesante (un joven de izquierdas en los 80s y en una Latinoamérica ya acostumbrada a las dictaduras, a los toques de queda, a las desapariciones) que, todo hay que decirlo, lo último que el Ecuador le dedicó fue una pifiada olímpica en el Estadio Olímpico Atahualpa (porque Olímpico es un nombre más decente que Monumental), pero que representaba además del regreso a la democracia lo que George Lucas llamaría A New Hope.
Y Abdalá Bucaram Ortiz convirtió eso en un insulto.



(Me han dicho, con orgullo y mil veces: Mi Loco es 10. Yo mismo lo estoy diciendo/escribiendo ahora mismo, porque he pensado en esto y creo que es cierto desde la mirada pop. Mi Loco es 10. Gran y necesario y merecedor de peor suerte actor de reparto. Lo que nunca me han dicho es: soy roldosista)     



El primer escritor ecuatoriano en el que confié, no el primero que leí pero sí el primero en el que confié, fue y es y será Santiago Roldós (gracias Vistazo). Por que me habló de Radiohead y me habló de Godard, sitios que ya no frecuento, pero que sin duda me marcaron. Si eso es ser Roldosista, yo soy un Roldocista más.

No me interesa ningún otro significado de la palabra.     



Y ahora que El Loco está suelto y esto está más cerca de un laboratorio en Wuhan que de un castigo divino, dice que es el único ser humano en el mundo que ha sido acusado dos veces de traición a la patria. Pero lo dice como si esto fuera un mérito que deberíamos aplaudir (y que algunos aplauden) Y que era un niño de 34 años cuando León (Assad, en árabe) le puso la droga en Panamá y que el General Noriega, sin su aliento no se movía una hoja en Panamá, llegó a pedirle disculpas.    

Aquí, el periodista le hace una pregunta interesante, refiriéndose a Dalo, ¿no cree que puede opacar a su hijo? Pero, de nuevo, otra vez, tira un centro, porque Abdalá, como Sócrates, responde con otra pregunta, tipo, ¿tú crees que puede haber algo más grande que el amor entre un padre y su hijo? Ésta es la historia de una familia de migrantes que descubre que el verdadero negocio en el hemisferio sur es luchar (ojo, luchar, no ayudar a) por los más humildes.
Mi Loco es 10.
Ponte 11.   


Y el abogado dice: Soy patrimonio de una comunidad, que es el pueblo ecuatoriano. Y yo le concedo razón, esto sería tanto más aburrido sin él.  

Y dice, refiriéndose a La Loca que odia: Si yo veo que un peso pesado se lanza para alcalde (Dobla el dedo índice y lo aprieta con el pulgar, se lleva la mano a la boca, la besa, la jura ¿Se acaba de besar el orto?) por la leche que le mamasteS a tu mami, que yo me lanzo para alcalde.
Qué gran campaña hubiese sido esa: El Loco que ama y La Loca que odia corriendo por/hacia la alcaldía de Guayaquil.
#DéjenlosVolver
Porque (y perdón por meter a Fito Páez en esto),“No hay que hacerse nunca de enemigos, que no estén a la altura del conflicto.”  


Otra cosa. Dice Abdalá que del PRE salió medio AP, medio PRIAM, medio SC. E ilustra su punto con un diálogo nada menos que eficiente:

Dice, interpretando ambos papeles:

- El Cholo Mendoza
- ¿Quién es él? ¿Ah? (este ¿Ah? Puede ganar muchos votos en la costa)
- Era un hombre de Abdalá
- ¿De Abdalá? ¡Cógelo!

Y doy fe. El actual prefecto de Manabí, mi provincia, basó su campaña en este eslogan: El prefecto de Correa.

Correa, dice Abdalá, no hubiera sido ni concejal si yo estaba en el país, a lo mucho amanuense de un gabinete de belleza.
Mi Loco es 10.

Pero no es verdad.
Correa hubiese sido presidente y quizás seguiría siendo presidente si se hubiera aliado con el PRE.
Pero, #SeTeníaQueDecirYSeDijo
“Amanuense de un gabinete de belleza.”
Cuánta elegancia, cuánta fluidez, cuánta doble elocuencia, compañeritos.



Puta, ojalá Mi Loco se refiera a mí como Un muchacho perdido que ha hecho sufrir a una familia decente. Es todo lo que pido.



Se refiere a Alexis Mera como un caballero indefinido.
Mi Loco es 10.  
Se refiere a su apellido como el más importante de la república y lo condecora con 11 exilios. (Las preguntas son: ¿Por qué siguen regresando? ¿Por qué seguimos consumiendo esta sustancia?)
Mi loco es 10.
Dice: El corazón de un exiliado es diferente, las lágrimas guardadas de un hombre necesitan tres corazones en el exilio. Porque Abdalá habla con comas, con figuras literarias, con tempo.
Y sabe cómo aprovechar una pregunta con respuestas como ésta: Una de las cosas que no les perdono a mis enemigos políticos, es que no me hayan dejado ver, durante 1200 semanas (pausa para efecto) a mi Barcelona (pausa para efecto) jugar el fúbol (pausa para efecto) ¡2400 semanas!
Un sólo ídolo.
Mi Loco es 10.  

Y, el tema evitable pero ya que estamos: Liga de Quito. Y el abogado concluye: pierden contra todo el mundo, y con Barcelona son unos monstruos. Ahí hay brujería y billete.

De acuerdo.
Aquí y ahora, Ecuador, junio del 2020, hay brujería, y billete.  

Y esto, que es tan definitivo como definitorio: Hay cosas que tienen una compilación filosófica más profunda que la guatita.

Abdalá sabe que es un ícono pop, pero también sabe que es un hombre que debe venderse como un político capaz de manejar un país. Entonces, ya que la guatita penetró el mercado, ya que es una marca establecida, ya que somos un público cautivo, pasemos a temas más importantes porque de eso también te puedo hablar.
Mi Loco es 10.  



Frase para el bronce: Volveré para tener las dos nacionalidades. ¡Panamá se lo merece!
Frase para el bronce: Tienes un sol, pero ese no es tu sol.
Frase para el bronce: Yo lo mato a éste y soluciono mi problema. (No voy a votar por alguien que se plantee ese tipo de soluciones; pero esa es sólo mi opinión) 
Frase para el bronce (para referirse a Nebot, cita a Simón Bolívar y escoge una de las pocas citas no tan manoseadas y deshechas por las citas Bolivarianas-Chavistas): Después de la victoria sólo cabe el desprecio.


Frase para pensar: Yo le he enseñado a mis hijos lo que es la decencia. ¿Qué es, según Abdalá Bucaram Ortiz, la decencia?
Frase para pensar (dirigida al periodista): Sé que respondes al espíritu de una sociedad.
Frase para pensar: Sometámonos al imaginario social del pueblo. Yo hablo lo que quiera, y tú preguntas lo que quieras.
(Ésta última Frase para pensar [a la que sólo añadiría una cláusula: pruebas] debería componer en su totalidad, de ser necesario, el primer y único artículo de una Nueva Ley de Comunicación)



Se refiere a sí mismo como un Gran Alcalde, pero de Nebot y Febres-Cordero dice, con resignación pero no sin alegría, han hecho buenas alcaldías. Pero los nombra, sin apellido, porque ésta es la historia de una familia de migrantes que se hizo conocida con el CFP y luego viral con el PRE; que llegó a Carondelet, pero no al Club de La Unión. Y qué diferente fuera todo esto, qué diferente o igual o peor fuera el Ecuador si a Bucaram lo hubieran dejado entrar a todos esos clubes de los que ahora habla, al mismo tiempo, como todos lo hemos hecho alguna vez, con desprecio y deseo: El Club de la Unión, El Tennis Club, el Yatch Club, cualquier cosa que lo hubiese separado de esa “chusma” que ahora, según él, representa. Porque Los pobres siguen siendo pobres. Encuentro miseria. Encuentro gente que me grita, ¡Sálvame!
Y yo le creo.
Pero no por eso voy a votar por él.



En medio de esto, que tiene menos cordura que una película de Buñuel pero muchos más views que una película de Buñuel, habla de sus hijos en diminutivo, los llama, tiernamente, Dalito y Jacobito. Porque ésta es la historia de una familia unida.
Que se quiere y se protege y se cuida de manera genuina.

Una familia que se pondría por encima y por delante del país si es necesario.



Preguntas que quisiera que hubieran hecho otros políticos ecuatorianos.
¿Qué ganaron con matar a Jesús? (Esto viene acompañado de buena data: el emperador romano Constantino II fue quien, por intereses económicos, legalizó la religión cristiana. Dalito se hizo Guerrero de Cristo y le puso, de nuevo, otra vez, un gran título a su partido: FE. ¿Intereses económicos?)
¿Qué ganaban jodiendo a Pitágoras?
¿Qué ganó la gente que mató a Sócrates?
¿Qué ganaron los que mataron a Galileo?

¿Cuándo han escuchado a Lasso hablar de Galileo?  
O decir algo tan esotérico y 3D como esto: Dios castiga a los pueblos que persiguen a sus elegidos. (No los que eligió el pueblo, los que eligió Dios) Según un Abogado, todo indica que esto que nos está sucediendo ahora mismo no es otra cosa que una persecución (política, social, sanitaria, asfixiante) y Dios nos muerde los talones y nos hace caer y nos guarda en fundas para cadáveres y nos entrega a gente que no nos conoce y que, además, estaba esperando otro cadáver.
Mi Loco es 10.     



Cosas con las que estoy de acuerdo.
Las Fuerzas Armadas sólo sirven para caminar la 9 de octubre.
Soy el único hombre en la historia de la humanidad, que ha sido acusado dos veces de traición a la patria. #Reincidente #TambiénEsMiSegundaVez
Los hijos de… Borja… Durán-Ballén… Yo estoy estudiando la historia de sus padres.

-       ¿Estudia la vida de un rival que está muerto y la de otro           que está retirado?
-       Ese es el camello, bro.  

1440 horas hablando en cadena (otro buen título: Hablando en cadena), y han pasado 20 días y ya nadie lo recuerda (cambia el tono, aterriza, me habla; sí, a mí, lo dice con soberbia e indiferencia, me hace sentir como el único hombre en este mundo) Mientras al Loco que ama le gritan, ¡Sálvame! (pausa para efecto y otra vez play al acento de mono sabido) Es cuestión de categoría sana.
#CategoríaSana
#MiLocoEs10  



El público está, por así decirlo, acalorado. El periodista dice, Quedamos en algo, y cumplimos. Todos escuchamos algo que se piensa pero no se escucha: ni verga.  
Lo mejor que ha hecho el periodista es justamente lo mínimo que debería hacer, escuchar; sobre todo cuando el entrevistado usa su talento, como dijo Capote, sólo para autoflagelarse.  



Aunque Abdalá Bucaram Ortiz ya dijo mi nuevo mantra, Hay cosas que tienen una compilación filosófica más profunda que la guatita, el periodista le anuncia que le van a servir, oh sorpresa, una guatita. Y, de nuevo, otra vez, un centro. El Loco no sabe solamente de dónde viene la guatita sino que sabe, también, que en ese local antes cocinaba Doña Adela, que ya no cocina, pero que su familia está con ella (porque ésta es la historia de una familia de migrantes que) 

La guatita, y esto es brillante, nunca visto, llega servida en una tarrina, pero esa tarrina descansa sobre un plato amplio y resplandeciente (El Resplandor) y elegante. Abdalá no cae en la trampa. Sin mirarlo (una vez tuve que enseñarle a una guayaquileña preciosa a decirle por favor y gracias al empleado de una gasolinera que ni siquiera esperaba esas palabras) le pide al mesero una cuchara (¡una cuchara! Mi Loco es 10) y un poquito de ají. Y ese gesto humilde desaparece el plato incoherente; y con lo siguiente el folk se convierte en pop y en arte moderno. Si me vas a dar un pan, bacán.

El mesero le dice servido, por favor. Él, la fuerza de los pobres, ni lo mira.
Yo fui mesero, y si un man, sea quien sea, no me puede mirar a los ojos o decirme por favor, o gracias, asumo el deber de escupir en su comida y bailar sobre su tumba. Y le escupo más largo y más ancho y con más burbujas si es un man que dice que se debe al pueblo, que le debe todo al pueblo, es decir, a los meseros a los que no puede bendecir con una mirada o bautizar con un agradecimiento.

¿Por qué?
¿Porque le han contado que en los clubs a los que no lo dejan entrar porque él no es rico si no, como dijo la esposa de Pablo Escobar, un pobre con plata, los Nebot no miran a los meseros ni mucho menos les dirigen la palabra?  

Lo estoy odiando, pero el Abogado remonta el marcador. Dice, sobre la tan mentada y filosófica guatita: La mía es bacansísima por una razón, yo no le ataco al refrito, ni al maní, con agua; yo le ataco leche, entonces la mía sale súper calidad… buena leche, ese es un secreto de mi guata: idéntica a ésta, pero con leche. Y pienso: qué gran eslogan para Abdalact: idéntica al agua, pero con leche.

Y mi loco vuelve a ser 10 cuando cuenta que sí, que antes tomaba, que era cervecero, que vacilaba en el Cristo del Consuelo (el actor Richard Barker, en una entrevista, me contó que lo primero que hizo cuando recibió un cheque por ser esmeraldeño en televisión fue salir de ahí), y canta, y mueve los hombros, y disfruta de la memoria como si fuera la materia y viaja en el tiempo y se sienta sobre el placer. Dice el Abogado: Yo era duro.
Y un costeño que sabe lo que quiere decir estoy bonito también sabe lo que quiere decir Yo era duro.
La pregunta es:¿era?
¿Ya podemos conjugar al Loco que ama en pasado?   
¿O sigue duro?


Pero no, ya no toma. Tuvo un accidente de tránsito (un camión estacionado, sin luces, era de noche, había bebido; una historia que cuenta en medio de una especie de rendición de cuentas no solicitadas que incluye el monto, en sucres, que pagaba por esos años entre la renta y las cuotas del carro: no lo menciono porque no puedo transcribirlo, no lo entiendo, me es indescifrable; pero me parece que, como muchos guayaquileños, pagaba más por el carro que por la casa)   

Todavía tiene una cicatriz, dice. Pero, entre tantas rayas del tigre, pues no se nota, ni hace falta. Y dice: Si yo voy borracho, a mi hijo, lo mato; y nunca más en la vida tomé. Un hombre que puede concebirse como potencial asesino de su hijo y por consecuencia dejar el alcohol (¡el alcohol!), y con eso rechazar el impulso que no pudo (porque no pudo, como lo evidenció Bob Dylan) rechazar Abraham, es cuando menos y a todas luces un hombre sensible.
Mi Loco es 10.   

Y sigue siendo 10 por cosas como ésta: Cuando es una ocasión especial la ataco a María Rosita con 2 vodka con toronja (toronja, mmm, qué elegancia la de Francia). Porque con 1 no está lista (pausa para efecto) y con tres comienza a hablar tonterías, entonces 2 es la efectiva. #LaEfectiva #GenteComoUno #MiLocoEs10 #Ponte11  

Mira a María Rosita y se caga de la risa, la goza, le manda besos, y le dice vaya, mamita. Y luego le dice al periodista: Como tú ves, esas son las piernas más hermosas del mundo. Qué Elizabéth (así, con tilde en la en la segunda é) Taylor ni qué. Ésta es una muñeca.
Escucho esto y envidio a los hijos de Abdalá. Ésta es la historia de una familia unida, de los hijos de esa familia, que crecieron viendo a un hombre amar y desear a una mujer a la que se refiere como una dama.
Mi Loco es 10.



Aunque, pensándolo un poco mejor.
¿Cuán unido estás a tu familia?
¿Los amas? Seguro.
 ¿Los odias? No sé.  



Una amiga española me dijo que el problema de los hombres ecuatorianos es que nunca se destetan.
¿Se han destetado (o detestado) las divisiones inferiores de los Bucaram? ¿Quieren? ¿Me detestaría (o detestaría) yo?
Una amiga guayaquileña me dijo que allá, en aquellos fabulosos 90s, no iba a fiestas en la casa de los Bucaram porque los guardias de dicha residencia tenían la orden de no dejar salir a las adolescentes que los Bucaram encontraban atractivas. #metoo   



Y, un bajón, el Abogado nunca se ha fumado un maduro. Soy un hombre sano, dice con la frente en alto cuando las evidencias apuntan hacia la sanidad como el comienzo y la razón de ser de la enfermedad.

Propongo una contrapropuesta.
Se acuerdan del afiche en el que El Guasón (sí, Ledger es mejor que Nicholson) preguntaba, ¿por qué tan serio? Ya pues, comprarían un afiche diseñado, digamos, por Banksy, en el que Abdalá (el Abdalá con bigote-Hitler), pregunte, te pregunte, ¿Por qué tan sano? (o prefieren que El Loco que ama pregunte, ¿Por qué tan cuerdo?)
Como los deportistas, soy un demócrata.
Acepto sugerencias, pero no sobreprecios.

Yo compraría el segundo. Y lo pondría en la primera pared que veo cuando salgo o regreso a The Apartment. Me parece que es una pregunta legítima y que se debe responder ojalá por la razón y no por la fuerza. ¿Por qué tan cuerdo?

     

Puta, y esto.
Hablando de bates y Bucarames (Bucaramés sería un gran gentilicio. ¿AbdaLand?), el Abogado dice que no ha fumado la hierba que potenció, entre otros, a Los Beatles.

Su padre, dice Mi Loco, no podía pronunciar la letra R. (Pausa para efecto: ésta es la historia de una familia de migrantes cuyo patriarca no podía pronunciar la letra R) Ok, ahora, escuchen a Abdalá imitando a una persona que no puede pronunciar la letra de R.
Brillante: el sordo bulleando al mudo.

Su padre le dijo: Ni ladrón. Ni maricón. Ni Marihuanero.
O, como se escucha en la voz de Abdalá cuando toma el tono Alvarito: Ni laDón. Ni maDicón. Ni MaDihuaneDo.
Y esto está en YouTube.
O sea.
Bitch, please.



Y, palabras más, palabras menos, una gran secuencia de parte y parte.

-       ¿Es homófobo?, pregunta el periodista.
-       ¿Qué es homófobo?
-       Que no le caen bien los gays.
-       Yo tengo grandes amigos homosexuales. Mira, estoy hablando contigo.

El graderío tiembla, se viene abajo.
El periodista tiene que pararse y celebrar y aplaudir su derrota.
Como corresponde.
Punto para él.
Saber perder es saber ganar.



Mi Loco, que es 10: Si yo hubiera sido mujer, seguro hubiera sido lesbiana. ¡Segurísimo!
Pienso en la U, en una chica más que guapa que, refiriéndose a Jodie Foster, decía, Es demasiado inteligente como para meterse con un hombre.
De acuerdo.
Yo tampoco me metería con un hombre.
#meneither

Y mi loco, y ése es su mérito, llega a la conclusión a la que todos hemos llegado sin querer. En un millón de años no nos van a necesitar ni para dar a luz, somos unos tontos. (¿Y ahora?) Y dice: Cuando tú ves a una mujer y a un hombre de 20 años besándose, y llueve; el hombre parece un burro en aguacero; a la mujer se le moja el rímel de los ojos en el pecho (dice esto tocándose los no pechos sino pectorales) y, (pausa para efecto), no hay nada más sensual que una mujer mojada. De acuerdo, aprendamos a mojar a las mujeres.
Mi Loco es 10.
Déjate de huevadas.  

La mujer es un ser especialísimo, dice, y el hombre es pésimo ingrediente en esa relación. Feminista sin querer, digamos. O feminista que sabe que lo que le conviene es ser feminista (Pero no, porque si una mentira le voy a creer al Abogado en esta vida es que él ama a su mujer por sobre todas las cosas. Hay una esperanza: Ab-da-lá)      



Esto es conmovedor: les tengo un gran respeto a los homosexuales (pausa para efecto), porque son niños que, a los quince años, se preguntan, “Dios mío, ¿cómo le digo a mi papá? ¿Cómo le digo a mi madre? (ojo que dice papá y, luego, con más respeto y temor, madre) ¿saben lo que es eso en el corazón de un niño? Gran pregunta: ¿saben lo que es eso en el corazón de un niño?, a la que yo añadiría: cualquier cosa que eso sea. Madre, tengo que decirte algo: soy escritor. La mayoría se casan, y no tienen los huevos que tuvo Ricky Martin para decir yo soy un homosexual.

Hay algunos que se casan, dice.



Yo no sé lo que es el dinero, dice.
Y yo pregunto, ¿por qué hacer negocios con un tipo que reconoce públicamente que no sabe lo que es el dinero? ¿O es esa precisamente la razón?   

Y un hombre al que le decimos “El Loco” dice, Mi madre era la que colocaba las coronas de reina, en todo América Latina, en todos los concursos Miss Universo, porque hacía trabajos maravillosos con los brillos.

Trabajos, maravillosos, brillos.
Creo que después de todo lo que ha pasado y con todo lo que está pasando podemos sospechar que el Abogado vive en otra realidad.
Esto, dígase, no le resta consistencia a la fantasía.   
Decía Mario Puzo que fue su madre quien inspiró el personaje de Vito Corleone.
Porque, de nuevo, otra vez: ésta es la historia de una familia de migrantes, cuya matriarca recorría el mundo poniéndole coronas a las Miss Universo, una familia unida que descubrió que en el Ecuador el verdadero negocio es.   



Abdalá Bucaram Ortiz enumera sus negocios legales y dice varias cosas que son ciertas: soy una gloria deportiva, soy un abogado, soy un empresario, soy un político (pausa para efecto) ¿quién es el pelotudo que pregunta de qué vivo?
Otra vez, le concedo razón.
Sabiendo lo poco que sabemos, ¿quién es el pelotudo que no sabe de qué vive Abdalá?    

En los negocios, dice, a veces me lleva Alfredito Adum. Y dice otros nombres y otros apellidos que no vale la pena mencionar porque tienen un parecido fonético y genético con el ya mencionado, sería redundante, y xenófobo… creo. Basta decir que hablamos de Los Turcos (más de esto luego) sin saber de lo que hablamos.



Bucaram insiste con eso de que la prensa le ha dado la espalda cuando, es cierto, había que grabarlo y hacerle un close up hace mucho. Cuando fallamos, colegas. Cuando dejamos de seguirle la pista pensando que así iba a dejar de existir.
Error.
Grave error.       

-       ¿Quiénes somos nosotros?, pregunta el periodista, ofendido.
-       ¡La prensa!, responde Abdalá con los nervios templados.

Y necesitamos un político ecuatoriano que resuelva TODO con eso, que nos eche la culpa, que nos señale, que nos deje opinar, investigar, y a la vez se permita ambos beneficios. Seremos mejores periodistas cuando intentemos ser mejores periodistas; o cuando tengamos que serlo. No moriremos en el intento. Los intentos no morirán.
#TuTranquiQueYoTronqui



Mi Loco es 10.
Ponte 11.
¿Ya se te gravó?    



No me importa lo que has hecho
lo que hacés ni lo que harás
dice mi tango favorito
(un tango de turista, cuando menos)

Se llama Mano a mano. Y lo dije pero no sé a quién se lo dije: cuando uno escucha al Loco, pierde los sentidos y roza la iluminación.

Soy el hombre más feliz del mundo, dice. ¿Sabes por qué? Porque yo amo a la naturaleza. ¿Tú has visto que un árbol coma de sus propios frutos? 2 cosas. 1) Tres años antes de que en todos los perfiles se leyera Volvamos a lo esencial y Amiwis, quiero empezar mi propio huerto, ¿cómo hago?, el loco dijo que era un hombre feliz porque amaba a la naturaleza.
Mo Loco es 10, pero, cuando un hombre come de sus hijos, ¿está comiendo de sus frutos?

¿Haz visto que el sol se alumbre a sí mismo?
Otro epígrafe.
Dios está al servicio del hombre, la naturaleza está al servicio del hombre.
Algo en lo que podríamos pensar.  



Abdalá tratando al periodista de Mijito con la misma ternura y el mismo desdén con que los comensales del Yatch Club de Salinas tratan a sus empleados. Pero, también, como trata a sus hijos.   



Adum es rico, dice. Yo soy propinero.
Repito: Yo soy propinero.
Esto es clave.
Digamos, muy básicamente, que la democracia no asegura el bienestar; lo que asegura, en el mejor y peor de los casos, es que se cumpla la voluntad de la mayoría. 
¿Te consideras parte de la mayoría?
¿Sirve de algo que estés leyendo esto?
(Charly García: ¿para quién canto yo entonces, si los humildes nunca me entienden? 
¿Abdalá entiende a la mayoría?
Capaz que sí.
Porque ésta es la historia de una familia de migrantes que quiso formar parte de la exclusiva minoría y se vengó del rechazo liderando a la inmensa mayoría.
Mi Loco es 10.  

Dicen que es más difícil sacarle una lágrima a una piedra que un billete a Alfredo, dice Abdalá. Cuando lo fácil es que te preste la avioneta.  



Otro buen diálogo, de parte y parte.

-       ¿Le han hecho paseíto millonario?, pregunta el periodista.
-       No sé qué es eso.
-       Secuestro exprés.
-       No, no me han hecho. Yo estoy en condiciones de hacerlo ahorita. Estoy jodido.

Risas más que justificadas.
Pero, a ver, escuchemos esto nuevamente: Yo estoy en condiciones de hacerlo ahorita. Estoy jodido. #ElManAvisó #MiLocoEs10 #Ponte11
¿Abdalá Bucaram Ortiz fue uno (otro más) de los que jodió a este país?
Sin duda. Pero qué pobre sería nuestra narrativa sin él.



Más frases.
Más eslógans de campaña.

Si hay algo que detesto, es al hombre que no tiene palabra.
Si hay algo que odio, es al político contradictorio.
(Pienso en Darth Vader cuando dice el hombre al que más oído soy yo)
De Roldós y de Don Buca sólo heredé los enemigos. Yo era un niño de 30 años, y me quedé con todos esos monstruos.
Esto último es bastante cierto. Él era un niño. Ellos eran unos monstruos.   
Yo no perdí, Borja nunca ganó.
Esto también es cierto: las elecciones no se ganan, se pierden.
¿Cuál es el deseo de martirizar la vida de un hombre? ¿Qué es que se masturban? ¿Son felices con eso?
Dime, ¿por qué joder a un ser humano?

Tiene toda la boca llena de guata y de razón: ¿Por qué joder a un ser humano?
Mi Loco es 10.

Son las 1.5190 horas de un jueves y estoy escribiendo sobre El Loco que ama y escuchando el Jam 5 (¡5! ¿dónde están los otros 4? ¿o son 10?) de Eric Clapton y Duane Allman (#pipazo).
Si alguien viene a joderme la vida en este momento, merece la cárcel, el destierro, el exilio, los marcapasos.



Y esto.
Palabras del Abogado Abdalá Bucaram Ortiz:
Que mi ejemplo sirva para que nunca más hagan esto.
Suscribo: que su ejemplo sirva para que nunca más hagamos esto.  

Y esto.
Lágrimas del Abogado Abdalá Bucaram Ortiz cuando recuerda que no pudo asistir al entierro de su hermano Adolfo. No llora por Barcelona, pero llora por su hermano.
Conoce de prioridades.
Mi Loco es 10.

Aplausos.
Aplausos.
Aplausos.



¡He tenido 20 años con boleta de captura!, dice.
Debe ser por algo, agrego.  



Y gracias Dios por dejarme ver a Abdalá diciendo esto: Rafael fue mi alumno 3 años en La Salle. Era anacleto, no sabía nada de deportes, era malo. Es una lástima que no haya aprendido nada de moral, porque hubiera sido un buen presidente.
(Nuevo reto: alguien escriba el flashback en que RC [que quiere decir lo mismo Rafael Correa que Revolución Ciudadana] reciba clases de moral de AB: que quiere decir lo mismo Abdalá Bucaram que ya, loco, Mi Loco, ya, basta)
Hubiese sido, diría yo.
Pero estoy de acuerdo: era malo.  



Otra idea progre del Loco que ama:
El honor de un hombre viene del vientre de la madre.
De acuerdo. El honor, y otros gases nobles.
Mi Loco es 10.
Pero también dice que Eva fue sometida por Satanás, que todo esto es culpa de ella, de una mujer que aprendió a cruzar las piernas de cierta manera. (En otra entrevista, dice que Rosalía lleva a Eva en su corazón, lo lamenta; pero no lamenta que todos los hombres llevemos a Adán como ejemplo de algo que nunca pasó.

En otra palabra: discrepo.
Siguiendo la versión de La Biblia, Eva nos liberó del horror, del tedio y el aburrimiento que suponía la vida eterna en el paraíso.



A veces pienso que ser ecuatorianos es el precio que tenemos que pagar por ver todo esto en primera fila.

¿La sacamos barata?
¿Nos jugaron Barcelona?    



Esto es bello. Esto es bonito.
Porque Mi Loco hace lo que hacen pocos, reconocer la naturaleza del negocio, y, hablando de Correa y el supuesto pacto para el regreso tardío pero aún así precoz de Bucaram
¡Le di todo!
A cambio de mi retorno, por mis hijos, por mis nietos.
Era el 2010 y un ministro le dijo Te tumba y otro ministro le dijo ¡Te gana!, que es peor. O sea que le dijeron, Rafita (pausa para efecto) Mi Loco es 10, ponte 11.  
Y un asesor español (y qué bien que lo hace Mi Loco cuando lo imita) que le dice a Correa: éste es el único hombre en la historia del Ecuador que ha tenido una relación de amor con el país.



La razón del querer no es nada, ante la pasión del amor.
- Abdalá Bucaram Ortiz -



Y, dice Bucaram que dijo Nebot Saadi (porque ésta es una historia de migrantes libaneses que bien y mucho podrían ser venezolanos y de la cual tenemos que conocer la contraparte, la del migrante al que sí dejaron entrar al Club de la Unión): si Bucaram no vuelve, él [Nebot Saadi] es hombre de gobierno hasta el final.

Pero ese gobierno que duró 10 años (el 10 de Maradona, el 10 del PRE) ya terminó.
¿Y ahora?



 Mi Loco lleva $600 dólares en su bolsillo y dice que eso es lo único que tiene.
Y le creo. Tiene los billetes, los muestra, pero no le pertenecen.  
Mi Broder, Andresito Crespo, solía hacer una broma semejante (qué se siente andar con $1.200 en el bolsillo) en su Stand Up y ahora (¿y ahora?) entiendo que no era una broma.   



Otra Frase para el bronce: Es menester que te digan hijueputa para poder ser tú un gran líder. Las grandes naves, navegan a grandes velocidades con viento en contra.
Y vuelvo a concederle la razón que le quitó el congreso en febrero de 1997; y pienso en los congresistas (desde el cenicerazo hasta las narices rotas y sangrantes; y pienso en los asambleístas, desde los que querían un aumento de sueldo porque ahora, que “trabajan” en sus casas, gastan más electricidad hasta el que se mete las manos en los sobacos y luego se lleva las yemas de los dedos a la nariz,   
Yo les he dicho hijos de puta a todos nuestros líderes.   

Otra Frase para el bronce: La tarima vuelve a la República, vuelve con Abdalá. Porque si existimos los que aún leemos en papel y los que ahora (¿y ahora?) compran vinilos, ¿por qué no podemos existir los que no queremos votar por Mi Loco pero sí verlo en acción y sobre su mejor plataforma?



Un detalle en el que acabo de reparar. Abdalá Bucaram lleva guayabera, es decir, invade la imagen patentada y monopolizada por Jaime Nebot Saadi en tierra ilegal. Porque ésta es una historia de migrantes con guayabera que trafican tierras.
Toral Salamea tiene que salir porque tiene que salir, con esos apellidos, con ese look.  



Mi Loco: Las chicas mandan fotos bonitas, mandan el perfil (le pide disculpas a su esposa) …  No soy pajero. No me gusta la pornografía, y no ando con chicas prepago. Yo soy suficientemente varón (ya no, porque estoy casado, aclara; y esa anulación, ese romántico suicidio, ese dejar de ser varón y doblegarse ante una dama me hace posible la posibilidad del amor entre Abdalá y María Rosita) para levantarme a una hembra de huevo a huevo, como tiene que ser.

No, no tiene que ser así
#noesno  

Pero Mi Loco, que es 10, tiene un punto: La mujer es racional, el hombre es visual. La mujer sabe que el hombre es visual, y por eso se viste y se maquilla (éste es y no es el punto), y el hombre miente en el amor (este es, para mí, el punto).
Tuve que meterle tanto cuento a María Rosita ¡Le mentí!
Yo, para aprender a conquistar (aprender a conquistar me parece clave) a María Rosita aprendí a llorar con un ojo; porque con uno le decía te amo, pero la marcaba con el otro a ver qué hacía.

Aplausos.
#LasFrasesQueSeLeOlvidaronAGabo

Y le tiraba la música de Leonardo Favio; por eso amo yo la guitarra, no sólo porque tiene cintura y caderas.
Mi Loco es 10.
Pero, ahora que lo pienso, por qué repite y no se cansa de repetir que es un varón. ¿Qué importa? ¿A quién le importa? Si Bucaram fuera el marido de Adum no dejaría de ser varón, por lo menos no ante mis ojos.  



1:06:47 Mira por primera vez al mesero y, off the record, dice, oye, no te lleves la guatita (pausa para efecto) habla serio. Y lo mira, para amedrentarlo.
Y ese hombre votará por él.
Mi Loco es 10.    



Relaciona la fidelidad con la iglesia.
Cuestiona la figura de El cabrón vs. La Puta.
Y el Abogado concluye: Todo en contra de la mujer.



Ha evitado esta pregunta, pero el periodista lo arrincona sin saber que Abdalá sirve sólo para 2 cosas: solucionar problemas (su supuesto pacto con Correa) o causar problemas = Ecuador, junio del 2020.  

Pero Mi Loco, que, insisto, es 10, resuelve como un campeón. La fidelidad se ha hecho para los equipos de sonido, no para los seres humanos (dijo él, y se llevó otra cucharada de guatita a la boca mientras escuchaba y masticaba los aplausos de su gente)

Y el abogado Abdalá Bucaram Ortiz dice: El hombre que diga que es fiel, es un mentiroso; pero no hay un hombre más fiel que yo. ¿Podemos votar por un hombre que, en la misma frase, confiesa un crimen y levanta una coartada?

Por eso estoy feliz ahora, porque ustedes han hablado. Ahora voy a hablar yo (título que Dalo plagió semanas atrás para su Live en FB). Y tienen que escucharme.

Y otro buen diálogo de parte y parte.

-  Te estoy tratando como ustedes han tratado al Bucaramismo, dice Mi Loco, que es 10.
-  ¿O sea que me está tratando como a usted no le gusta que lo traten?
-  Claro, bonito (y asiente con la cabeza, y guarda silencio, y parece que va a honrar la sagacidad del periodista, pero) Te estoy dando tu propia medicina.    

Bien.
Muy Bien.
Súper Bien. 
Que la prensa enfrente al poder y que el poder enfrente a la prensa.
#Hablemos.
No, perdón. Sorry.
#Discutamos



Aquí viene una diatriba sobre los “carcelazos” de El Tío Assad que no me interesa discutir en este momento. 

Esto, en cambio, me interesa, y mucho.
Ustedes dicen Correa es un tirano, porque no vieron a los Social Cristianos.
Otra vez, le concedo razón.
Yo era un niño cuando el Bucaramato administró la Perla del Pacífico, pero recuerdo que la gente “de provincia”, o sea, yo, cumplía un requisito inverosímil: vestirse bien para ir a una ciudad de mierda.  

Pero estoy de acuerdo en esto:
Para mí han sido 20 años de lo mismo, una extrema derecha que ha saqueado al país.

Y celebro que un político de mi país interpele a la prensa con mandatos como éste: Tengo que darte respuestas filosóficas, literarias, para llevarte a la duda metódica descartiana.
#Toma

Y apoyo a Mi Loco porque al menos esto es verdad: Tú no quieres que hable de literatura; tú quieres que yo sea un chabacano que se coge las bolas (dijo él, cogiéndose las bolas).
Es lo que todos queremos; siempre y cuando esa solvencia testicular nos pueda conducir a la duda metódica descartiana.



Otro buen diálogo:

-   En el ’98 nosotros mandamos un candidato.
-   ¿Alvaro Noboa?, pregunta el periodista.
-  Y ganó la presidencia. Y si la ganaba Álvaro la ganabas tú la ganaba cualquiera (el Abogado también sabe hablar sin comas). Tú sabes cómo es eso. Y ganó bien.


Su versión de los hechos: Habíamos robado tanto, ¡tanto!, que no teníamos un puto dólar para la campaña. Y tuvimos que buscar a un hombre rico. (sí, pero Alvarito no es el único hombre rico que conoce Abdalá; ahora bien, capaz sí el único hombre rico que él conoce que se apellida Noboa (apellido gallego, hasta donde tengo entendido, porque ésta es una historia de migrantes en un país de migrantes; migrantes como tú o como yo) y al que dejan entrar, sin miramientos de ninguna especie, al Club de la Unión, donde seguramente no pide una Club Verde) ¿O tú crees que yo lo escogí a Álvaro porque era una eminencia …(busca un adjetivo, encuentra el preciso)… jurídica, o porque era un genio? 

Dice Mi Loco que Noboa dijo: yo pongo el dinero, tú pones el pueblo y la campaña.
Tú pones el pueblo y la campaña = Frase para pensar.

Y esto. TIENEN que ver esto.

Alvarito, a menos de un minuto de haber inscrito su candidatura, alrededor de las 18 horas, llama a Abdalá y le dice: ¿Sabes que estoy feliz, porque me dicen que soy el Nuevo Velasco Ibarra?
Pausa para efecto.
(Y creo que ésta fue la primera vez que Mi Loco pensó, y se preguntó: ¿y ahora?)
Abdalá (como todos nosotros y por eso Mi Loco es 10): ¡¿Qué?!
Abdalá: Dios mío, ¿de qué laguna saqué a este monstruo? ¡Dios mío!

Y lo que sigue es Mi Loco, que es Marcel Marceau pero con diálogos, llegando a una reflexión memorable: Adelante Ecuador Adelante.
Abdalá se pone de pie (se para, se le para) imita a Alvarito y Alvarito nunca ha sido mejor imitado y Mi Loco, que es 10, se da el gusto de corregirlo: Alvarito, dice, mueve las manos como si estuviera leyendo (es decir, con los dedos apuntando a sí mismo) cuando hay que poner los dedos al revés, para afuera: La 10, Alvarito, la 10.
Mi Loco es 10. 



Y esto, que es importantísimo, porque según el Abogado Buacaram él escribió La frase del siglo XX: Nadie se me baja de la camioneta.
Ahora se dice Nadie se me baja de la avioneta, pero no es lo mismo, no tiene el mismo feeling, hay algo en su construcción que no cuaja. 

Y, ojo al piojo, él mismo califica esa jugada como una obra de teatro que le dio a Alvarito 27 puntos en una semana.
Mi Loco es 10.

Y, hablando en serio, es 10 porque se lo acusa de los crímenes que todos quisiéramos cometer. 
                                                         


Abdalá, segunda vuelta de la primera candidatura de Alvarito: Hay que cuidar las urnas, eso lo hace sólo Bucaram.
Yo no voy a votar por un apellido que “cuida las urnas”, aún cuando sea necesario.

Y dice que Alvarito andaba preguntando, ¿Quién me vende actas?
Repito: ¿Quién me vende actas?
Insisto: ¿por qué seguimos consumiendo esta sustancia?



1:20:03. Está de pie y mejor que nunca.

¡Mátenme!, dice.
Yo fui el hombre que acusó a la CIA de la muerte de Jaime Roldós, dice.

Hay que contar las verdades, ¿quieren escuchar verdades?
Insertar aquí histeria Beatle en blanco y negro.
Claro que queremos escuchar verdades, pero, ¿Podemos manejar la verdad?


Alguien que no soy yo grita, ¡Líder máximo!
El periodista: La entrevista la hago yo. 
Respondemos lo mismo que no dijimos hace más de una hora: ni gaver.

En este momento, 1:24:17, intentan retirarle la guatita por segunda ocasión.
Y él dice: No te me lo lleves, loco. ¿Qué tienes en contra mía, loco?
¿Qué tenemos todos los ecuatorianos en contra de los Bucaram?
¿Exageramos? Quizás, pero poco.
¿Puede haber algo mejor que El Loco te diga loco?
  


Cosas que dice Mi Loco:
Paco Moncayo es un traidor, pero es decente, porque ha reconocido su error.
Assad (es decir, León) fue víctima de la xenophobia, como Martha, como Dahik, como Mahuad, todos apellidos de ascendencia libanesa, porque ésta es una historia de migrantes que.  

Xenofobia. 72, golpe de estado. Reglamento: para ser comandante y jefe de las fuerzas armadas, hay que ser hijo de padre y madre ecuatoriana. ¿O sea que podía ser presidente pero no comandante? ¡Se lo inventaron para Don Buca!

Martha era el corazón del gobierno.


Este apellido merece respeto.
¿En serio?
Porque yo he leído cosas sobre el respeto y tengo una vaga idea de lo que significa y no podría decir que mis nombres o mis apellidos merezcan exactamente respeto. Estaría, otra vez, exagerando.

¿Miedo a los fantasmas? Es un piquete que yo le metí, dice, confesando una mentira que transforma en verdad con un acto de prestidigitación. En Carondelet hay fantasmas, lo demás es cuento. Es un infierno (pausa para efecto) y no puedes caminar en pelotas porque hay militares por todo lado, cuidándote. Esto último se lo creo. Mi Loco es 10.  

Jacobo… este es el más pobre de mis hijos.
Se escucha una (literalmente, sólo una) carcajada.
Cierto, Jacobito, te voy a dar palo, que me andan diciendo que por ahí te estás fumando tu Malrboro y te estás tomando un trago, eso déjalo, mijito.
Porque ésta es la historia de una familia unida.  

Eso te afecta, te va a dejar impotente a los 90 años.
Grande Mi Loco.

Estoy contándolo todo, dice.
Y revisito su cuenta en Twitter, y me parece que no miente ni dice la verdad, es decir, lo está contando todo, pero se nota que sabe mucho más.

También está comprando comidas gratis.  



Hay quines dicen No, yo no me arrepiento de nada. Yo no soy tan cojudo.
Esto me mata. Mi padre me dice, hasta el día de hoy: no hagas nada de lo que puedas arrepentirte. Yo contest, hasta el día de hoy: Sólo hago cosas de las que podría arrepentirme.  
Y el Abogado se arrepiente de Rosalía, Alarcón, Paco Moncayo,

¿Héroe del Cenepa?
Pelotudo.



Aquí una gran imitación de León Roldós.



Si a ustedes las formas les hieren, yo lo siento mucho, pero no voy a cambiar.
Frase para el bronce: Si a ustedes las formas les hieren, yo lo siento mucho)
Úsenla. (Antes que yo)

Sus vicios: 1) la lectura, yo hice 7 cursos de lectura rápida, me leo un libro de 100 páginas en tres días. (Me extraña que esto último lo diga como si fuse una hazaña, cuando un buen lector, como él, podría acabar un libro de 100 páginas de una sentada 2) la pelota, de fúbol, de basque, de tenis, lo que sea (pausa para efecto) yo veo deporte y me meto a correr.


Yo quiero irme a los infiernos, ahí está Iris Chacón y toda esa gallada.
Mi Loco es 10.

Carlos Julio Arosemena: un hombre maravilloso.
Autor, entre tantas otras y tan mejores perlas, de la siguiente: El borracho es sagrado.
Mi Loco es 10.

Febres Cordero, Borja, eran mis amigos para repartir las magistraturas.
No lo dudo.   

Son las mayorías las que mandan, no las minorías.
Y como la democracia solo puede asegurar que se cumpla la voluntad de las mayorías… Ésta es la historia de una familia de migrantes en un país de migrantes.  

Le digo Jaime porque, para mí, el sentido de la ausencia, no lesiona, el sentido de mi pertenencia… Para mí Jaime es un muchacho que lo derroté, entonces yo… (la cara que pone es increíble, como la de un sultan implacable pero divertido) yo lo aprecio, lo quiero.

Mi Loco es 10.
Lo aprecia, lo quiere, pero le dice Jaime. ¿Por qué no le dice tocayo?
Porque el segundo nombre de Mi Loco es, sí: Jaime.
O sea, cuando hablamos de Bucaram y de Nebot estamos hablando realmente de Jaime y Jaime.
Como dirían en Quito: El Jimmy.  



Aquí una gran imitación de Diego Oquendo.



El periodista le pide respuestas más breves, y se da un diálogo maravilloso. Un cuento de Monterroso.

-       Lucio cayó por su culpa?
-       Sí.

#Toma
Mi Loco es 10.

Pero Mi Loco, el primer y verdadero forajido, también dice: Lucio es un señorazo. Un tipazo. Un hombre inteligente. Yo lo quiero mucho.
¿Con Lucio estábamos mejor?


-       ¿Rafael Correa tiene futuro poítico?
-       Mientras viva Bucaram en Ecuador, no (pausa para efecto) Tiene que irse a Bélgica, tranquilo. Quiero que se quede, como un varón, y que me derrote en las urnas. Donde él es candidato a Alcalde, yo voy de candidato a alcalde. 

Insisto. Qué gran campaña nos perdimos.
#BucaramEsCorrea
#CorreaEsBucaramConPhD

Busca títulos Honoris Causa para demostrar su inteligencia, un hombre que es inteligente, lo sabe.
De acuerdo.

Moreno: un señor, un caballero.
Como dijo Mi Loco cuando Alvarito se comparó con Velasco Ibarra: ¿Qué?

No me ha invitado [a Carondelet]. Y yo no voy donde no me invitan. Cuando me quiera dar la mano, se la doy.
Y, ahora mismo, un asesor que les dice, de nuevo, otra vez: Les dije que no metiéramos a los Bucaram. 
Mi Loco es 10.

Yo sí le doy la mano [a Nebot], aunque amanezca cagado, yo sí se la doy.
Mi Loco es 10.

El señor Nebot es un hombre importante en este país, y después de Bucaram, es el hombre más importante de este país. Y representa a la derecha ecuatoriana del país. Y la derecha es respetable.
Discrepo. Creo que Bucaram también representa a la derecha. Su próximo partido podría llamarse HDP: Hacemos Derecha Popular.   


Hay que olvidarse del capitalismo y el socialismo: los dos llevan a la pobreza, el capitalismo por el capital y el socialism por el estado.
De acuerdo.

Tú estás acusando a mí mamá de que hizo un ladrón, y yo no te digo nada.
De acuerdo.



Preguntas del público

-       Abogado, ¿nos puede pagar la cuenta?
-       Está equivocada… yo puedo pagar la propina.

Él, lo dijo, es propinero.
#ElManAvisó

¿Lenín? Le deseo todo el éxito del mundo.
Como dijo Mi Loco cuando Alvarito se comparó con Velasco Ibarra: ¿Qué?


Una escena en la que el periodista juega su última carta, la de ser hincha de la Liga de Quito, esa que nunca falla, y Abdalá Bucarám Ortiz que lo humilla con un pedo.

Mi equipo, después de Barcelona, es el Emelec, porque soy del Astillero. #HDP
De ahí, Liga de Quito.
Gritan: Vamos, presidente.
#HDP



Yo nunca he pedido plata a los empresarios para poder vivir.
Yo sí, se la pido todos los meses al empresario que me emplea, se llama trabajar.   



Me da risa que hicieron una película un poco de muchachos que no saben nada (se refiere a Lisandra Rivera y Manolo Sarmiento, dos muchachos que averiguaron mucho, y cuyo documental fue premiado por la fundación García Márquez) y le preguntaron a todo el mundo, menos al único que investigó.
No le creo.

Martha y Santiago: son lindos chicos, son brillantes, además; luchadores. Yo era su tío favorito.
Es verdad.  

¿Tengo cara de muerto hambre?
No. Pero sí de angurriento.
Angurriento = lenguaje oral = Borges.  

No puedo dejar de leer 8 libros al mes, y voy cambiando, porque no puedo leer más de 50 páginas seguidas.
Aplausos. Él debe saber cómo acabará todo esto.
¿8 libros al mes?
Mi Loco es 10.
Aunque sea mentira.

Mayores logros: El Monumental, La paz con Perú (reclama el premio Nobel para él y Fujimori)

Nebot era emelecista.
Buena data. Según el Abogado, el otro, su rival, que también es Abogado, que también es migrante, y que también se llama Jaime, se cambió al Barcelona porque se dio cuenta que esa era la movida más bacán, y años después estuvo 2 décadas en la Alcaldía de Guayaquil.  


Ese pobre hombre no tiene derecho a ser nombrado en una conversación entre dos seres humanos.
Algo que habría dicho mi abuelo. Pero en Manabí. Y en los 80s.  


Elsa: así la pintó la prensa.


No soy del club.
Eso está claro, porque no lo aceptaron. Pero, parafraseando a Groucho Marx, ¿pagaría la membresía de un club que acepte a gente como yo?  

-       ¿Baila?
-      (Mira a Dalo) Este man baila bacán, pero yo soy más sabido porque… [Dalo es mejor] en la salsa, yo bailo mejor el rock and roll. (Yo votaría por alguien que baile mejor el rock and roll y peor la salsa, pero no votaría por Abdalá Bucram Ortiz) Mira, ni Dalo, ni Gabriela… Márcale una música a María Rosa y ahí sí vas a ver lo que es bacansísimo.

Mi Loco es 10.
#ElLocoQueAma
#Hay una esperanza.


A Gabriela le da vergüenza presentarme.  
A mí también me daría vergüenza.



Soy jodedor.
Y uno de los mejores.
#engajo

Las presidencias de Alfaro Moreno y Cevallos han sido buenas.
Como dijo Mi Loco cuando Alvarito se comparó con Velasco Ibarra: ¿Qué?
A mí, que no entiendo nada de nada, me da la impresión de que los jugadores firman con el BarceLoca para poder demandarlos después.  


Y esto, que es genial.
¿Febres Cordero? Tuvo una buena alcaldía, tuvo mucha plata, dio golpes de estado, mataron mucha gente, tienen derecho.

Repito: tienen derecho.
Asumo que si ellos tienen derecho, los Bucaram también tienen derecho; porque ésta es una historia de migrantes que luchan por sus derechos.


¿Usted cree que hay en este país otro político de la envergadura de Bucaram?
Cuando estaba en la Universidad, a principios de siglo, se estrenó una película nacional llamada Viagra, cuyo eslógan era Una película de mucha envergadura.
Recuerdo que nos burlábamos de ella.  

-       Vamos a la Bahía.
-       No puedo. Mañana me regreso a Quito, tengo que trabajar,       dice el periodista.
-       Yo sé, hermano. Yo voy a la Bahía, ahí trabajan más que la        prensa.

Sólo puedo estar de acuerdo.


Cultura general.
Alejandro Magno murió a los 33; Hércules murió a los 33.
¿Qué otro político ecuatoriano conoce las edades que tenían Alejandro Magno y Hércules cuando dejaron de existir?



Y esto.
ESTO.
Yo soy descendiente libanés. Turquía es Turquía, el mundo de los sultanes.
#LosTurcosNoSonTurcos.  

El imperio turco, sedujo y dominó a 40 naciones en el año de 1338, hasta el año 1922… la Primera Guerra Mundial… Yo soy descendiente de libanés.

No somos turcos, somos como Jesús, descendiente de libanés, porque toda la sangre que corre por las venas de Cristo es la libanesa. ¿Por qué? Porque el padre de Jesús es el Espíritu Santo, no tiene nacionalidad, y la madre de Jesús es de Canaan, y Canaan ha sido, es, y será, del Líbano.
¡Viva la patria!


Esta es una pregunta sin cultura.
La mayoría de preguntas que hacemos los periodistas ecuatorianos lo son.
Si me preguntas si los amigos libaneses me han dejado a un lado, sí… pero algunos no.
Yo no votaría por un candidato que haya sido dejado por, de nuevo, otra vez, la mayoría de sus coterraneos.  

Sobre Correa.
¿Qué gano insultando a un vegetal?
Brillante. Pero Lenín y compañía han ganado mucho. 

Y sí, es verdad, cuando el Abogado Abdalá Ortiz ejercía la doble presidencia, es decir, la de la República del Ecuador y la del Barcelona Sporting Club, contrató a Diego Armando Maradona y quiso hacerlo, cosa curiosa en estos días, torero. Se le pagó medio millón de dólares (puesto por “Los turcos”, como nos dices tú), medio millón de dólares hace más de 20 años, en aquellos fabulosos 90s. Y dice: Nos pateó, Diego Armando. Porque él puede tartar a D10S por su nombre.
Mi Loco es 10.   

¿A quién le pegaría un puñete; a) Borja b) Correa c) ¿Alarcón?
A Borja, nariz de tiza de sastre, no. 
Mi Loco es 10. 
Alarcón es más bajito que yo, y nunca le pegaría a un hombre más pequeño que yo.
Mi Loco es 10.
Entonces, pregunta el periodista,  ¿la respuesta es b)
Pausa para efecto. Esto ya es un clásico. 
Es que lo mato, me lo como.
(Así es como hay que entrar a un texto, dicho sea de paso.)

Y cómo me gustaría ver a Mi Loco, que es 10, romperle 10 veces la cara a Correa con 10 puñetazos distintos. Creo que nos lo merecemos, creo que eso lo convertiría en un verdadero patriota. 
Pero no por eso voy a votar por un hombre que pretende solucionar sus problemas a punta e' puñete.  


¿Y ahora?
Es lo que me grita el pueblo en las calles.

-       ¿Correa era PhD o HDP?
-       (Sin pensarlo, como los grandes) El orden de los factores no altera el producto.

Estoy de acuerdo.
¡Viva la patria!


No quiero hablar de Eva.
Ya habló. Y no habló bien de una dama.  


¿Quiénes robaron en su gobierno?
Nadie. Yo creo que mi gobierno fue muy honesto.
Creo. O sea, él cree, no lo puede asegurar.   
Estuvimos 6 meses, (¡menos!, le grita Jacobito) menos que una mujer en cinta, ¿qué puede hacer usted? (cara, sino de pillo, al menos de pícaro)

Pero, mal que muy mal, está diciendo la verdad.
¿Qué otro político ecuatoriano está diciendo la verdad en este momento?
¿O en cualquier otro momento?


Yo vendí (dice vendí, no grabé) el disco más vendido en la historia del Ecuador, 500.000 discos en una semana, y me gané el disco de oro y de platino y de alumnio y de Magnesio… yo qué sé, me gané todos los discos.
Digno de Cahrly García: Y, sho qué sé, me gané todos los discos.
Mi Loco es 10.



El Loco en vivo

Le piden que cante una canción y, ¿cuál canta?
Sí, esa.   

Pero hay una esperanza.
¡Ab-da-lá!
La fuerza de los pobres
¡Ab-da-lá!
El grito de la patria.
¡Ab-da-lá!


Y no dice insular sino insularE.
Mi Loco es 10.

Los ricos te dicen Loco.
Los pobres, mi presidente.
¡Viva la patria!

Esto lo improvisa. O no.
Qué linda estás María Rosita.
Manda un beso mamashita
Envidio a los hijos de María Rosa Pulley (apellido de origen británico, porque ésta es una historia de migrantes que se reproducen entre sí, y quien, sépanlo antes de despreciarla, es doctora en química)
Mi Loco es 10.

Tengo más de 100 canciones hechas.
Y conpongo canciones.
O sea que tiene canciones y compone canciones, es decir, asume las dos cosas como distintas. O sea, ¿cuántas canciones tiene El Loco que vende? ¿Será una de esas celebridades que resultan más lucrativas de manera póstuma, es decir, brillará (aún) más muerto que vivo?


El dueño de la guitarra pide que se la autografíe.
Ya va, ya va: déjame atacarla un shance.
(Lo hará, firmará la guitarra, cosas que le piden, por ejemplo, a Eric Clapton)
MI Loco siempre será 10.  

Y le dedica la siguiente canción a María Rosita, y empieza a tocar, y una pelada grita, ¡Vaya ahí!, y yo siento lo mismo que siento cada vez que esa pelada, en el Unplugged de Nirvana, grita, ¡Rape Me! Y enfocan a María Rosita y me de la impresión de que lo mira con asombro, después de más de 40 años de casado, mira a su esposo con asombro.
#DiosQuiera. 

Y mientras canta, alguien grita, ¡¿Y ahora?!
Y pienso en el Noble y Nobel diciéndole a su banda: play fucking loud.
Pero Mi Loco, que es 10, no tiene banda, se faja solo; y con una guitarra de palo lo hace más y mejor de lo que lo hicieron Piero, León Gieco, Residente, Miguel Bosé, Raúl Di Blasio y Hugo Idrovo con millones de dólares. 


Yo canto feo, pero Correa canta horroroso (qué horroroso es escuchar al Loco decir o tartar de pronunciar la palabra horroroso, debería evitarla)  

Y este hit, que la gente canta y aplaude, su Hey Jude.
Cristo ya nació, en la Prosperina /
De ese tal José José, esa tal María /
O sea, Mi Loco es Tan 10 que le otorgó, no con un decreto presidencial sino con una canción, la paternidad del hijo de Dios al Príncipe de la canción. Y me van a perdondar, pero yo soy de Portoviejo y en Portoviejo José José es más importante que Eloy Alfaro.

Gran estrofa.
Ella va a planchar /
Tan humildemente /
La ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.

En esta canción, además, Mi Loco es Tan 10 que menciona a Portoviejo.
#pilas

Esta es la parte mejor, dice, como en el campo.
#MiLocoEs10
José pobre carpintero, que trabaja todito el día /
Tiene la espalda partida de trabajar, como la mía /
María espera que el niño, no crezca para ebanista /
Pero el niño le responde: mañana, yo seré Roldosista

¡Viva Barcelona!

¿Viva Barcelona?
¡Viva La Patria, chucha!   


Y el periodista, que ya se sirivó otra copa de vino y ya aplaudió porque, ¿qué se puede hacer con Mi Loco sino aplaudirlo, o meterlo preso?
Y estuvo preso. 12 horas, o menos. Y me preguntaba, ¿para qué quieren una cortina de humo que se extinga en 12 horas?
¿Era para sacar a Salcedo del país?



Y el periodista pretende al menos dominar la despedida del programa, pero Mi Loco no lo deja, se la roba, porque sabe que la estrella es él, que lo estamos viendo a él. Por que, y en esto tiene razón, en el Ecuador no hay Roldosismo (al menos que leas o veas las obras de teatro de Santiago Roldós), hay Bucaramato.

Y usa estas palabras para calificar a la entrevista que acabo de ver por segunda vez.
Limpia.
Pura.
Culta.
Sincera.
Y más sin temor de opinar.
Pido un aplauso para Luis Eduardo.

Y yo lo aplaudo, porque supo guardar silencio.  


Y el audio vuelve a saturar porque la gente, su gente, yo, tiene que dejar salir este sentimiento de alguna manera. Y él come una guata que ya debe estar fría y chiclosa con la tarrina entre las manos.
Mi Loco es 10.


Y alguien se gana una noche en Rumiloma, una hosteria en Quito, linda, cara, y el Abogado dice, oe, pasa un billete.
Repito: oe, pasa un billete.



Yo he pensado en esto, y si Abdalá Bucaram Ortiz no fuera Abdalá Bucaram Ortiz, votaría por él.



@pescadoandrade