8.12.2013

Dios tiene la culpa


La foto muestra a un bebé con los ojos cerrados y las manos juntas en oración. Debajo aparece la siguiente frase: Señor, no permitas que me inviten a beber hoy. Recuerda que soy débil.

Encontré la foto impresa en algún lugar del Putumayo colombiano, cerca de Pasto, pegada en la fachada de un lugar extrañísimo, una escuela primaria que en el patio trasero tenía una Maloca (sitio donde se hacen rituales de ayahuasca) y también una especie de prisión. De hecho, junto a la foto estaba un cartel anunciando esto: Horarios de visitas a los detenidos. Todos los días de 4:00 a 4:30 pm.

Ahora que conozco la frase y he sido bendecido por ella, sé que me habría bastado tipearla en un buscador para ver las varias aplicaciones que se han hecho en la red. Casi todas las fotos conservan el retrato de el bebé orador o de un bebé orador, pero las hay también con niños, con adolescentes en su primera comunión, con chicas que beben cruzando los brazos como una pareja de recién casados, con gatos religiosos y hay una, increíble, con Homero Simpson arrodillado en la sala de su casa, frente a su sagrado sofá.

No es para menos, la frase es perfecta. La voy a escribir otra vez sólo para darme el gusto: Señor, no permitas que me inviten a beber hoy. Recuerda que soy débil. En esas 13 palabras –que dicho sea de paso son 69 caracteres con espacios, ambos, entonces, números mágicos– el hombre, la mujer, el niño, el joven, la señorita y el gato y quien quiera sumarse, han encontrado por fin una recompensa práctica y atemporal al abandonar por completo toda voluntad y poner su vida en manos de Dios.

Si estás tranquilo en tu casa y un pana te manda un mensaje invitándote unas bielas conversonas; si saliste a la tienda a comprar atún y alguien te cruzó un shot de caña; si estás en una cena y te sirven vino con la comida; si al final de una reunión donde estuviste a punto de perder tu camello tu jefe te sirvió un whisky; si después de un concierto la banda te llevó al after; si esa man que nunca te ha parado bola de pronto te sirve un Zhumir Pink; todo bien, bebe, hazte bolsa. Te dije que era débil, Señor. Pilas mañana.

(El Comercio)