4.23.2009

Estaba en llamas cuando me acosté


Synecdoche, New York es la primera película escrita y dirigida por Charlie Kaufman, también guionista de Being John Malcovich, Adaptation, Confessions of a Dangerous Mind y Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Hay un antes y un después de CK, creo. Desde que este escritor que empezó escribiendo episodios para comedias de tv se metió al cine, todo el alcance de las palabras pre imágenes ha ganado peso, importancia, poder. CK no es cualquier guionista. Uno sabe perfectamente, para bien y para mal, cuando está viendo algo escrito por él y eso, alcanzar ese nivel de personalidad y presencia, es lo que todos los escritores persiguen y casi ninguno alcanza. SNY no es una película perfecta ni redonda, ni si quiera es una película que funcione del todo. SNY falla, se jala, se embala y se va de largo para no volver. Lo mismo le pasa a su personaje principal y por eso esta es, sin duda, la obra maestra de CK.


Caden Cotard, en las carnes de un Philip Seymour Hoffman que lo entrega todo, es un director de teatro que no puede controlar su vida y, acaso como premio consuelo, trata de controlar el arte que produce. Su esposa lo deja para irse a Berlín y ser una exitosa pintora de miniaturas. Esto no es lo peor, lo peor es que se lleva a su pequeña hija y que el futuro de las dos estará irremediablemente separado del suyo. Caden está solo, enfermo, desintegrándose poco a poco y lo único que se le ocurre para combatir su soledad, es construir, bajo el techo de un hangar, una réplica tamaño natural de la ciudad de Nueva York. Bajo este techo, en medio de esta escenografía, transcurre la gran obra de Caden: su propia vida. De pronto, Caden tiene la esperanza de que, siguiendo un guión, una estructura, su vida tenga algún sentido y se dirija finalmente hacia el lugar correcto. Nada que ver. Imposible. La vida es la vida y el arte es el arte y no puedes esperar que tu vida se arregle trabajando en tu arte. Pasan cincuenta años. La vida y la obra de Caden pierden sentido, dirección, cordura. Y con la película sucede exactamente lo mismo. Tras una primera hora nada menos que magistral, las cosas se dispersan, se enredan, se mueven hasta quedar fuera de foco y de pronto estamos metidos en un remolino que no tiene más destino que la destrucción.



SNY no es fácil, nada fácil. No es una película que se pueda cachar a la primera ni disfrutarse de principio a fin sin la tentación de abandonar el barco. La vi con tres personas más: una se fue diciendo “no aguanto más”, otra se quedó dormida y la tercera me dijo que esto que estoy escribiendo ahora es inútil y medio fanboy, que a CK simplemente no le salió, punto. Entiendo los argumentos y las reacciones, pero SNY tiene algo que sólo las grandes películas tienen: valor, el valor que hace falta para llevar una idea hasta las últimas consecuencias, cruzando el límite de lo permitido y de lo socialmente aceptable. Muchos directores se hubieran orinado encima ante la posibilidad de dirigirla, hubiesen temido por el futuro de sus carreras, por el brillo de su prestigio y por su reputación que igual siempre está, y debe estar, en juego. CK no. CK pone su mirada por encima de la función básica del cine que es entretener. Pero es que la vida de Caden, pasado un determinado número de kilómetros, ya no es entretenida y la película decide tampoco serlo sino. Para muchos, esto es un pecado, para otros, una obligación. Lo que CK ha hecho esta vez es, como lo veo y lo siento, más que una película con actuaciones superdotadas, escenarios increíbles y una música que te exprime, una instalación, un objeto que tiene vida propia, algo físico y conceptual que no nos necesita para llegar hacia donde quiere ir.







Disponible en: La Liebre Video Club. Av. González Suárez N31-60. Edf. Cruz del Sur. PB. Quito, Ec.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

I am so happy that u finally saw it! I love it, I really, really like it...specialy her place...the flames that color her house, a fire...her fire that never went out...

Manu Sava dijo...

Me acuerdo que cuando vi Being John Malkovich quedé fascinado por la bizarra idea de ser JM. Después cuando terminé de ver Adapatation me dije "!wow, quiero ser como el guionista de esta peli!" y enseguida me hice fan de Kaufman.
Finalmente cuando vi Eternal Sunshine of Spotless Mind supe que Kaufman vino al mundo con la misión de hacernos feliz durante una hora y media al ver cine. Desde entonces espero impaciente su próxima obra y cuando me enteré de Synecdoche, la anoté como una de las imperdibles a ver. Lastima que en Gye no hay un club como La Liebre. Afortunadamente existe el Torrent.

Autómata dijo...

la veré, definitivamente

y siempre termino creyendo que este tipo de obras q no son lineales en su mood son las que más se parecen a la vida

William Montoya dijo...

Definitivamente, hay que ver esta película. Muchas gracias por la crítica. Me generaste mucha curiosidad. Esperemos que Synecdoche me sorprenda tanto como sus anteriores películas, incluso más, tratándose de su debut como director.

Juan Fernando Andrade dijo...

personal

CK rules! inventó lo q todos buscamos: un mundo propio.


saludes