4.19.2010

Libros y Rock en Gkill


Conectados por el día del libro. Este jueves 22, a las 19h00 en Mr. Books del Mall del Sol, María Fernanda Pasaguay y yo hablaremos sobre la nueva literatura ecuatoriana. En rigor, no somos tan nuevos, pero nuestras novelas sí lo son y cuando uno (o dos, o tres, o miles) se mete en esto debe dar la cara. La idea no es rozar las generalidades de la tan esperada “nueva generación” (algo que aparece cada tanto y con nueva alineación) sino hablar desde nuestra experiencia y saber qué tenemos en común con otros escritores. Será un verdadero placer conversar con la autora de Ondisplay 2.0, la novela guayaca que estoy leyendo y que me tiene despierto hasta altas horas de la noche, un libro sobre el amor homosexual en los tiempos del destape virtual, un libro con diálogos de verdad y un conocimiento asombroso sobre el funcionamiento de las redes sociales y la pesca del día.

Acá una entrevista que salió en El Telégrafo del 27.02.10, en la que Óscar Pineda me preguntó cosas generacionales sobre el making of de HD y en la que, dicho sea de paso, aparece el quote sobre Calamaro que luego se reprodujo en la página oficial de El Cantante argentino.


"Escribí una novela con banda sonora"


El cronista Juan Fernando Andrade se estrenó como novelista. En noviembre pasado presentó en la Feria del Libro, en Quito, su obra Hablas demasiado. El joven autor, amante del cine y el rock, ha cocinado una ópera prima vertiginosa sobre el universo adolescente.


Hablas demasiado surge luego de publicar dos libros de cuentos y ser un cronista reconocido. ¿Qué diferencia hay entre escribir una crónica y una novela? El periodismo ha sido una bendición, trabajo con gente que aprecio y admiro mucho, tengo libertad, escojo mis temas y los escribo como si se tratase de cuentos. Sin Diners y SoHo, sería aún más anónimo de lo que soy ahora, y no creo que Alfaguara me hubiese pedido una novela. Las revistas me pusieron en vitrina, digamos, les debo mucho, casi todo.


El método de escritura fue bastante similar. Para una crónica investigo, pregunto, redacto y edito. Lo mismo hice con esta novela, pasé mucho tiempo con la gente que inspiró los personajes, hice muchas horas-Google, visité las locaciones, escribí borradores y luego edité muchísimo. Lo bueno de la crónica es que sabes dónde empieza, dónde gira y cómo termina. Yo sabía dónde empezaba y cómo terminaba HD, pero los giros del medio se fueron dando sobre la marcha. Supongo que escribir una novela es como ser corresponsal en un país en guerra, nunca sabes qué pasará al día siguiente.


Luego de escribir, ¿no te planteaste que HD pudiera ser una crónica, en lugar de novela?Siempre pensé en ella como una obra de ficción. El ADN de la novela tiene cosas autobiográficas y momentos documentales, digamos, pero sus huesos se mueven al son de la literatura. Una crónica me hubiese limitado a contar la realidad, y yo lo que quería era ir más allá de una supuesta verdad, divertirme un poco con las posibilidades de la mentira.


Mi próximo libro será una novela con actitud de crónica y espero que venga con extras: escenas borradas, finales alternativos, making of, todo eso.


En HD está una generación (de Portoviejo y Quito) que no se encuentra a sí misma, que es víctima de sus propios temores y vicios. Entre lo escrito, ¿el autor llega a ser parte de él? Yo también estuve perdido, sí, de hecho, tal vez todavía lo esté, pero por lo menos tengo claro lo que soy, lo que quiero ser, y eso ya es bastante. La generación que aparece en HD quiere prolongar la adolescencia, en la medida en la que eso signifique no formar parte de un sistema que los ha traicionado.Los personajes, según creo, son gente sensible (a veces demasiado, lo reconozco), cuya visión del mundo escapa a los convencionalismos. Por un lado, te obligan a trabajar en cualquier cosa, siempre y cuando paguen bien; a nadie le importa si te gusta lo que haces o no, frustrarse y amargarse a diario es lo normal. Por otro, están los que se venden, los que abandonan sus sueños y los cambian por un apartamento en la playa y un auto deportivo; el joven ejecutivo que te ve con mala cara si tienes treinta años y llevas puesta una camiseta de los Strokes. HD se enfoca en la resistencia, no todos escuchamos Shakira.


En el texto hay una especie de cartografía musical y cinematográfica, ¿intencional? Por supuesto. Uno no puede escoger a su familia y, a veces, ni siquiera puede elegir a sus amigos. Pero siempre puede decidir quiénes son sus héroes y, si son los correctos, tiene muchas probabilidades de salvarse. Miguel, el protagonista, tiene claro cuáles son los próceres de su patria chica, y esa es la moral que predica y camina. Además, quería hablar sobre la hermandad cósmica, la gente que está unida por sus gustos. Por ejemplo: es más probable conectar con un polaco que escucha The White Stripes que con un vecino que ama el reggaetón. A algunos les salva la vida la penicilina, otros hemos vuelto de la muerte con Andrés Calamaro.


¿Qué tanto es el influjo cinematográfico en HD? Todo lo que sea posible. Mi única formación académica es como guionista, así que sería imposible no partir desde ahí. Quise escribir una novela que se lea como una película, de un tirón, y que, además, venga con banda sonora.


Miguel, el personaje principal, es un perdedor nato. El entorno lo ayuda a ello. También se distancia con su familia. ¿Buscaba criticar un poco ese distanciamiento en el núcleo familiar? No veo a Miguel como un perdedor, creo que es un tipo al que le cuesta conectarse con la realidad, nada más. Las relaciones familiares son complicadas, se supone que uno ama a su familia sin cuestionamientos, pero nunca es así, la sangre no es automática, somos humanos y estamos destinados al conflicto.Quería hablar de eso, de la distancia abismal que puede existir entre personas que comparten los mismos genes. No creo que sea una generalidad, pero de que pasa, pasa.


¿Cómo fue la construcción de Miguel y Clara? Divertida y dolorosa. Miguel tiene un mundo privado, ese es su mecanismo de defensa, su trinchera. Clara también lo tiene, pero el de ella es un mundo que sabe funcionar en sociedad y se aprovecha de eso. Miguel necesitaba un cable a tierra y ese cable es Clara, que tal vez no sea fibra óptica, pero vaya que lo sacudió.


¿Relaciones con obras sobre jóvenes perdedores, solitarios, retraídos... como El guardián entre el centeno, de Salinger? El Guardián… es uno de mis libros favoritos, lo leo una vez al año, fijo. Las referencias están claramente citadas a lo largo de la novela y, más específicamente, en el anexo final. Por ese lado, HD es un libro multimedia. Salinger tuvo mucho que ver, pero también Bob Dylan, Kurt Cobain, Nicolas Cage, son muchos, tantos que necesitaría el periódico entero para responder.


Y... al día siguiente: Los Pescados en vivo en Diva Nicotina. Ya iba siendo hora de volver a una de nuestras ciudades favoritas, donde jugamos de locales, para mostrar algo de lo que se viene en Por la boca muere el Pez, el nuevo álbum, que esperamos esté listo antes de que termine el 2010.

Esto salió en La Revista de El Universo el 04.04.10, una pequeña bio escrita por nuestra compatriota Katherine Villavicencio, desde el pasado hasta el presente y con vista hacia el futuro.


Un Rock con sello manabita

La banda, que se inició en Quito, recorre el país con su propia música, interpretada con batería y guitarra. Alista su tercer disco: Por la boca muere el pez.Su nombre juega con la identidad y bromea un tanto con el sentir de dos manabitas que –armados de esfuerzo y talento– decidieron hacer su propia música y llevarla por todo el país.Los Pescados (Juan Fernando Andrade y Nelson Coral) mezclan rock y blues, escriben las letras de sus canciones y las interpretan con solo dos instrumentos: batería y guitarra, y la voz de Nelson.“En el mar están los peces y fuera del mar éramos pescados. Dos manabitas viviendo en Quito éramos como peces fuera del agua, empezó como broma y nos lo tomamos en serio”, dice Juan Fernando, escritor de profesión y autor de la novela Hablas Demasiado, que acaba de publicar con Alfaguara.


La banda surgió como tal en Quito en el 2005, pero sus integrantes se conocieron tiempo atrás en su natal Portoviejo, cuando Juan Fernando cursaba primer año y Nelson segundo en el colegio Cristo Rey. Desde entonces descubrieron esa afinidad musical aunque tocaban en diferentes grupos y con otra gente. Cuando ambos se fueron a vivir a Quito por estudios (Nelson es arquitecto) empezaron a hacer su propia música. Al principio tocaban covers con algunas de las bandas que integraron juntos, pero cuando comenzaron a componer también empezaron a quedarse solos.

Hicieron un primer intento como Los Tres Pescados, un grupo en el que Juan Fernando tocaba el bajo porque fue más fácil conseguir otro baterista que se les una. Pero al final terminaron solos e integraron un dúo por pura casualidad. En el 2005, recuerda Nelson, se dijeron “ya no hay más gente, quedamos solo tú y yo así que hay que arreglárnoslas”. Fue cuando arrancaron en serio como Los Pescados, cuenta Juan Fernando.Grabaron demos en una computadora en casa de Nelson y repartieron discos por bares de Quito para abrirse paso. El primero en abrirles las puertas fue El café de Guápulo, los bares de amigos y otros de la zona de La Mariscal. Fue la prueba de fuego para la banda y para ellos. Aprendieron a tocar en público, a tomar conciencia de una presentación en vivo y a entenderse en el escenario con un formato sin bajo. “Es una banda donde no hay bajo y punto y así nos enfrentamos a la vida”, señala Juan Fernando.


Decidieron comenzar en Quito porque allá hay una comunidad alternativa que va a descubrir bandas, no va a ver bandas de cover. “Fue más fácil empezar en Quito que en Guayaquil o Portoviejo”, coinciden ambos.


Luego Diva Nicotina y Heineken, en Guayaquil, les dieron la opción de tocar y hacerse conocer; con invitaciones y tocando puertas recorrieron Montañita, Crucita, Portoviejo, Manta y Cuenca.La aventura, de muchas horas de ensayo y de kilómetros en carro, comenzaba a tomar forma. Se propusieron entonces grabar su primer disco: El Año del Pescado, que surgió en el 2007.Fue un disco grabado de manera casi artesanal. Lo hicieron en tres días, en una “jornada maratónica”.Tuvo aceptación y gracias a que, refiere Nelson, se repartieron muchas copias entre amigos y conocidos, en sus siguientes conciertos la gente hasta coreaba sus canciones. Eso los animó más. Fueron uno de los pocos grupos costeños y el único manabita invitado al Quito fest, un festival en el que compartieron con bandas como Los Amigos Invisibles (Venezuela), Cienfue (Panamá), Plastilina Mosh (México).


Aunque Nelson ya no vive en Quito (por trabajo pasa entre Guayaquil y Portoviejo), eso no ha sido impedimento para seguir tocando y componiendo. Por la distancia procuran aprovechar el tiempo en el que se juntan. En el 2009, recuerda Nelson, se reunieron una semana en la casa del productor, Carlos Terán, y grabaron No somos siameses, su segundo disco.Ahora están en un break activo para escribir y estructurar su tercer disco, que esta vez será grabado en estudio. Se denomina Por la boca muere el pez y estará listo en la segunda mitad del 2010.“El plan es hacerlo como un disco serio, porque ya estamos cruzando los peligrosísimos 30 en que cada disco puede ser el último”, bromea Juan Fernando; Nelson cree que aún no les ha llegado su mejor su momento y que este trabajo puede ser el escalón.


La tarea no ha sido fácil. Componer y hacer que su propia música guste ha sido un trabajo de una década tocando juntos. Además, han tenido que romper estereotipos. “Lo nuestro es rock manabita y no significa que vamos a pasar con sombreros de Montecristi y machete”, aclara Juan Fernando, quien escribe guiones de cine, letras de canciones, crónicas, reportajes y novelas y se declara un apasionado de la música y de su banda.

7 comentarios:

Manu Sava dijo...

HD fue una novela que lo leí como una película, de un tirón! Me tomó solo 5 horas de un domingo. Se espera el prox libro y en corto plazo el prox concierto de los pescados. Nos vmos en Diva
Slds JF!
-m-

Juan Fernando Andrade dijo...

Manu,

me voy dando cuenta q el personal HD c parece entre sí, tal vez no seamos exactamente familia pero estoy seguro q la pasaríamos bien en una fiesta, xej.

tks!

saludes

Autómata dijo...

eey Pescado estuve en Diva, tu banda la parte, buen rock, nunca los había visto en vivo, el equilibrio perfecto entre rock crudo y estructuras sofisticadas, aunque sencillas...

tu libro me lo estoi debiendo aún man... pero pronto

saludos!!!

Juan Fernando Andrade dijo...

Automan,

gracias x ir a Diva, todos somos Pescados!!

espero q cuando llegues a HD el camino haya valido la pena.


saludes

alexander dijo...

Felicidades...buen concierto el que dieron...y Betamax no estuvo tan mal...Yo me enteré de ustedes en el Quitofest 2008 y ahí mismo mi hermano compró su CD, me lo prestó y me gustó...espero encontrar su nueva producción

Juan Fernando Andrade dijo...

Alexander,

gracias x ir a Diva y hacernos el aguante. esperamos q el nuevo disco salga en la segunda mitad d este año, tipo julio-agosto.

acá iré posteando las novedades.

saludes

Autómata dijo...

ya tengo HD, y tiene error de paginado!!! jaja pensé que era un recurso como un flashback y que la historia cambiaría, pero no, desde la página 60 y pico pierde como 2 veces la seceuncia, tiene páginas repetidas...

me lo quedo como rareza? o reclamo?