10.11.2010

Enseñanza de vida (o aprender a la fuerza)


Hay cosas que se aprenden en la escuela, cosas que se aprenden en la calle y cosas que nunca se aprenden. “Enseñanza…” es una película sobre aprender lo que se pueda mientras dure, aunque en el proceso toque limpiarse las lágrimas de la cara y seguir como si nada sabiendo que sí, que todo. Estamos en Londres, es 1961. Ella tiene dieciséis años, la vida por delante, todo para ganar. Pero está enamorada y eso siempre complica las cosas. Mucho más para ella, que está enamorada de sí misma y aún no sabe quién es.

Ella es Jenny (la mejor Carey Mulligan hasta la fecha, encantadora, irresistible) y está saliendo con David (Peter Sarsgaard, el clásico actor subestimado que aún no obtiene ni el reconocimiento ni el protagónico que merece), un tipo mucho mayor. En realidad, está saliendo con la vida de David, saliendo del salón de clases y entrando en un mundo de jóvenes adultos y adinerados que la pasan bomba: fiestas, conciertos de jazz, un fin de semana en París. Jenny está viviendo algo que no le corresponde, que la supera, algo que también podría ser el amor porque el amor es muchas cosas, pero sobre todo está viviendo y eso es lo que importa. Su mérito está en intentar, en arriesgarse como se arriesga esta película, en cruzar la línea para conocer sus propios límites y tener que volver con la cabeza entre los hombros, cargando con sus errores pero sin el menor remordimiento. Ciertas cosas, ciertas verdades, sólo pueden aprenderse a la fuerza. “Enseñanza…” podría ser una comedia romántica o un culebrón dramático, pero se salva por venir de donde viene, por tener lo mejor del cine inglés, el tono: discreto, ingenioso, gracioso cuando puede y serio cuando debe.

Desde hace años que los fans del escritor Nick Hornby esperábamos, más que esta película, esta oportunidad. Quienes lo vemos no como un héroe ni un genio sino como un aliado y un cómplice, sentimos que ésta es su película aunque no sea nada más, ni nada menos, que su guión. La historia ha dado un giro justo y necesario. Luego de que varias de sus novelas han sido llevadas a las salas de proyección (las memorables, sin duda, son “Alta fidelidad” y “Un gran chico”), Hornby tiene la oportunidad de escribir cine basándose en el libro de memorias de la periodista británica Lynn Barber. Y lo mejor es que el Hornby guionista es hermano o primo hermano del Hornby novelista: cuida a sus personajes, los quiere, vuelve a demostrar que un cuento, en cualquier formato, no necesita protagonistas increíbles, que basta con ser gente.

(El Diario, 10 de octubre 2010)



5 comentarios:

aLeJo dijo...

Si hablas de Nick Hornby no puedes olvidarte de Fever Pitch, pero la versión inglesa, no la desabrida gringa que cambia al fútbol por béisbol.

Anónimo dijo...

patético

Juan Fernando Andrade dijo...

Alejo,

sabía d Fever Pitch UK pero no la he visto!! sabes si c consigue en el Ecuador?

Anónimo,

un placer atenderle, vuelva pronto.

Tiriel dijo...

Esos comentarios son hombría anónima, no aportan ni un criterio, se lanzan a una conclusión sin fundamentos. Se les ve el plumero.

Anónimo dijo...

GRACIAS

Entre esa peli y este blog, tal vez han salvado una buen parte de mi vida.