2.07.2011

Ballet Dark


Sigo pensando que La red social es lo mejor del año pasado, entre otras cosas, porque logra la misma intensidad que El cisne negro sin esforzarse tanto o sin evidenciar tanto ese esfuerzo. Digamos que El cisne... vendría a ser Natalie Portman, demasiado preocupada por alcanzar la perfección, y La red... vendría a ser Mila Kunis, un talento natural. Dicho esto, la nueva película de Aronofsky, que a ratos parece El luchador fully loaded, me dejó un buen sabor de boca. Acá lo que despaché para el periódico sobre ella.

EL CISNE NEGRO (o escribir después del shock)

Es media noche. Estoy en casa y ya me siento mejor, más tranquilo. Hace media hora sentía un ardor incontrolable en el pecho, una cueva profunda en el estómago, y estaba temblando. Los últimos treinta minutos de “El cisne negro” te sacuden hasta el último de los huesos, te hacen perder el control, te desnudan, te llevan hasta lo más alto y luego te lanzan al vacío. “Lo sentí, fue perfecto”, dice una Natalie Portman que se merece el Oscar por rozar la anorexia y la demencia al mismo tiempo y sin darse cuenta. Pero no fue perfecto. La película se demora en arrancar, pasa mucho tiempo calentando. Lo que sí tiene “El cisne negro”, y de sobra, es una posición, una mirada y un discurso sobre el arte que además de estar bien enfocado devuelve la creación y la belleza al lugar de donde vinieron y del que nunca, jamás, deberían alejarse: las tripas. “Déjate ir, no pienses todo lo que haces, ni siquiera lo intentes”, dice Vincent Cassel en un papel tan francés que se siente afrancesado, pero vale, juega. “El cisne…” logra aquello que su personaje trata de intentar, se va lejos y por cuenta propia, se libera de cuanto cuestionamiento pudiese caerle encima, se libra de sí misma y triunfa cuando pierde la cordura, cuando deja de luchar por reconocimientos y premios que no necesita, cuando se sorprende como película en vez de querer sorprender al público. Aronofsky, un director que ha aprendido de sus errores (quizás “El cisne…” no vuelva a ser lo que es la primera vez, pero desde ya tiene asegurada una vejez más digna que “Requiem por un sueño”), ha vuelto a confiar en una historia simple y mil veces contada, pero al contrario de esa gran telenovela para gente con sentimientos formados que es “El luchador”, esta vez la llenó de trampas, de espejos que se quiebran y al romperse se llevan algo de la persona que reflejan. Y aunque acertó en una carga sexual dañada (que ganas de dejarse comer por Mila Kunis, lejos, el personaje más redondo y humano de todo el ballet), se le fue la mano con el terror físico, con las mutaciones obvias y forzadas que, si se me permite la siguiente contradicción, lo acercan al Polanski sobregirado de “Repulsión” y “El inquilino”. Una cosa más, Natalie Portman reemplazando a Wynona Rider, en esta película, en el cine, en la vida. Siempre hablamos de esto pero Aronofky lo hizo y eso es lo que cuenta. Me quedo con Wynona, furiosa y derrotada: clavándose una lima de uñas en la cara, no puede ser más valiente ni más hermosa. Al final, lo único que uno puede dar es la vida.

El Diario (06/02/11)






4 comentarios:

Alvaro dijo...

Está tremenda Mila Kunis http://bit.ly/hsCVjv

Tiriel dijo...

Buenísima película, la vi el sábado. Salí estremecido del cine, desde que empezó la película era una continua sensación que todo acabaría en tragedia, bueno, todos los personajes de Aronofski acaban en tragedia.
Brillante Portman, clave el personaje, hasta puede sentir como vive reprimida y te transmite esa angustia en cada escena. Y Kunis, es el opuesto, una fuerza vital que no pide perdón ni permiso.
No me esperaba tanto de la peli, y salí más que satisfecho.

Juan Fernando Andrade dijo...

el final d BS, la puesta en escena, el montaje, el ritmo... todo t deja golpeado y esa sensación física es increíble.

saludes

PrincesaQuil dijo...

Que intensa película!! Al principio me daban unas ganas de cachetearla a la Portman por demasiado frágil y lenta, pero después me retorcía con esas escenas esquizoides. Muuuuy buena pelicula, y excelente tu artículo.