8.17.2009

Metal On Metal


La semana pasada salieron de imprenta los afiches para promocionar el próximo concierto de Los Pescados en Portoviejo, Sweet Home Portoviejo. Los vi, me emocioné un montón y me pareció gran plan salir a pegarlos por la ciudad, cual adolescente. Do it yourself, que le llaman. Mis viejos también los vieron. El diseño les gustó, pero cuando se enteraron de que saldríamos a empapelar el pueblo, dijeron algo así como “no pues, muchacho, ya no estás para eso”. No se referían a que Los Pescados ya no están para pegar sus afiches. No. Se referían a que estando en la segunda mitad de los veinte, desde donde ya se ven claramente los treinta, hay cosas que, se supone, ya no deberían hacerse.


Ayer vi Anvil y quedé curado de todo mal. El tráiler oficial debe ser uno de los mejores de la historia (emocionante, conmovedor, decidor) y la película le hace justicia. Anvil es una banda de Heavy Metal, acaso la puerta por la que todos los niños de los ochenta entramos al rock and roll, que durante el verano de 1984 se fue de tour a Japón con gente de la calaña de Scorpions, Whitesnake y Bon Jovi. En teoría, Anvil era uno de los mejores actos de la década, o por lo menos eso dicen amigos de la infancia como Slash, Lars Ulrich y Lemmy. Anvil jugó en ligas mayores y se suponía que conquistarían el mundo de un día para el otro. Aquello nunca sucedió. Un cuarto de siglo después de sus quince minutos de fama, Sacha Gervasi, fan de la banda y, oh sorpresa, co-guionista de The Terminal (la de Spielberg), los encuentra en su natal Canadá y les da alcance en formato documental. Entonces empieza una historia que se sale del Heavy Metal para entrar, profunda y contundente, en la voluntad humana. Han pasado treinta años desde que Steve “Lips” Kudlow (guitarra y voz) y Robb Reiner (batería) fundaron la banda. Lips y Rob son mejores amigos, hermanos, maridos, y están por los cincuenta. Han grabado una docena de discos pero sólo llenan bares pequeños en Toronto. No viven de la música. Tienen trabajos comunes y hasta medio deprimentes, carentes de todo glamour. Está claro que ninguno de los dos está dispuesto a invertir su energía en nada que no sea Anvil, aunque para muchos la banda no sea más que un recuerdo lejano o un chiste que ya les contaron. “Robb y yo empezamos cuando tenía catorce años y dijimos que lo haríamos hasta que fuésemos hombres viejos, y lo dijimos en serio”, dice Lips. Y así es. Contra todo pronóstico, contra toda recomendación, contra familia y amigos, a veces contra toda lógica, Anvil sigue tocando y grabando.



Anvil es sobre pasarte la vida tratando de hacer realidad un sueño. Anvil es sobre crecer y no adaptarse ni convertirse en un adulto convencional, funcional, serio. Anvil es sobre lo que se siente tocar para cinco personas cuando esperabas trescientas. Anvil es sobre no claudicar. Anvil es sobre dos tipos que se quieren mucho y jamás se abandonarán. Anvil es sobre no abandonar tus principios así tengas que hipotecar tu casa. Anvil es sobre pedirle a tu hermana mayor veinte mil dólares para grabar un disco que crees te llevará de vuelta a la cima. Anvil es sobre no conseguir disquera para tu disco y distribuirlo personalmente, concierto a concierto, mano a mano. Anvil es sobre pasar el sexo y las drogas y quedarse en el rock, la razón de todo. Anvil es sobre esa noche que pasaste en vela pensando en todos los años que se han quemado mientras sigues pensando que ya, que ya mismo, que en cualquier momento te descubrirán y serás un rockstar con todos los juguetes y todos los fierros. Anvil es sobre darse cuenta de que no se trata del destino sino del camino. Anvil es sobre tener cincuenta años y no ser ni los Stones ni The Who pero llegar a Japón y tocar frente a miles de personas que te adoran antes del medio día. Anvil es sobre el amor, vivir por amor, morir de amor. Anvil. Anvil. ¡Anvil!


6 comentarios:

Tiriel dijo...

He pasado unos días con eso del rock en las venas, el amor al metal y la voluntad de renuncia, sintiéndome conmovido cuando el arte no pega y una pseudo necesidad de adaptación.

Post como anillo al dedo.

Urgente... ¿donde la consigo?

Juan Fernando Andrade dijo...

Tiriel,

el arte no pega. en todo caso, duele.

hay q darle, darle, darle.

el docu me lo pasó un pana q c lo bajó directo. aun no he visto copias físicas circulando.

toca download.

vamos ahí!!

Anónimo dijo...

porno nostalgia

Juan Fernando Andrade dijo...

a,

hay diez mil millones de blogs más. d pronto encuentras uno q t gusta. acá, evidentemente, estás perdiendo el tiempo.

Anónimo dijo...

amo perder el tiempo

Jose Adrian dijo...

yo vi en you tube el trailer y me encanto la encontre en torrent y lo baje casi lloro al final lo manes tuvieron paciencia y la estan pegando .. de nuevo. me entere que estan haciendo gira con acdc ¡¡