1.20.2010

I’ll Just Say Fare Thee Well


El Lexington Hotel queda en el 1021 de Airline Drive, en Kenner, Louisiana, uno de esos pueblos genéricos que podrían estar en cualquier parte de los Estados Unidos. Yo estoy en la habitación 227, a mi derecha hay una ventana que da a una piscina que no probaré, el tiempo no me lo permite. El Lexington es un Days Inn, un hotel de carretera para gente que está de paso. Estoy de paso, lo sé. De pronto todo esto ya pasó y todo lo que hago es tratar de prolongar un viaje que tenía que acabar un día.

Aunque en rigor no he pasado demasiado tiempo fuera del Ecuador, me veo más lejos que de costumbre. Durante estos días me he sentido, más o menos, al día. Me explico: en Ecuador uno siente que sin importar cuán rápida sea la conexión a Internet que el dinero pueda pagar, sigue viviendo en el pasado o, por lo menos, en un tiempo que no puede llamarse presente ni real. Acá está el presente y, a veces, el futuro. Me refiero a cosas tan simples y placenteras como ver una película que quieres ver el día de su estreno oficial y encontrar en las librerías precisamente eso que fuiste a buscar, y más. El tipo de cosas que, a la larga, hacen la vida más llevadera. Y, como todos sabemos, no es que USA sea el mejor lugar para vivir.


Ya no estoy en Seattle y solo Dios sabe todas las cosas que me quedaron pendientes de ver y hacer. Mejor así, siempre debe haber una razón para volver. Sin embargo, mi último día en la ciudad empezó con un viaje exprés a Aberdeen, donde nació Kurt Cobain. Fueron más las horas de camino que los minutos de recorrido. Aberdeen es más pequeño que Kenner, pero menos genérico, tiene su onda de pueblo pescador y en el downtown, que se extiende a lo largo de cuatro cuadras o menos, hay un Star Wars Shop que se publicita a un lado de la autopista. Izquierdo y yo fuimos hacia allá en una especie de peregrinaje nostálgico que le debíamos a la adolescencia, escuchando el flamante Live at Reading que Nirvana lanzó el pasado noviembre. (By the way, el disco está increíble). Nos tomamos la foto en ese letrero que dice Come As You Are, dimos una vuelta, nos preguntamos ¿qué hacía este man aquí?, luego fuimos a desayunar y empezamos a hablar de los temas de siempre: escribir, sobrevivir, have some fun in the mean time. Hablamos de lo irónico que resulta tener que “triunfar” en España para ser un escritor latinoamericano exitoso; de lo poco conocido que es el español ecuatoriano al lado del español argentino, mexicano, chileno o colombiano, por ejemplo, y de cómo esa soledad étnica es nuestra mayor debilidad y nuestra mayor fortaleza. Hablamos de salir del Ecuador y jugársela en otro lado y pensamos que si todos se van, ¿quién se queda? Hablamos de construir el país en el que queremos vivir, esto no significa hacer carreteras o puentes sino escribir novelas, grabar canciones, editar revistas, administrar un bar y tener un programa de radio. El Ecuador no debería ser un obstáculo, pero puta que es difícil.

Empiezo a volver. Libras de más. ¿Libros de más?, ¡no!, jamás, así haya que sacar ropa de la maleta para poder transportarlos o pagar el recargo criminal al que las aerolíneas llaman sobrepeso, absolutamente consciente de que ese peculio podría ser invertido en más libros. Dinero de menos, eso sí. Jodido pero contento, digamos. Con imágenes tridimensionales que subí a mi disco duro y se proyectan en tamaño IMAX al fondo de mi cabeza: Bourbon Street en año nuevo, un pulpo almorzando en el acuario de Seattle, las risas y los dibujos producidos por los hijos de El Zurdo y La Martu, ver el sol y la luna al mismo tiempo desde la ventana de un avión, una micro canción de Warren Zevon…

Ever look at your window, babe
And wonder what was going down in the street below
Out where the four winds blow
Ever stand at the crossroads, babe
And know it didn’t really matter which road you chose
Heaven knows
I’m a refugee from the mansion on the hill

And if you won’t leave me I’ll find someone who will

6 comentarios:

cruk dijo...

En Ecuador es tan jodido todo. Pero fuera, muchas veces te ven como un tipo que sabe bailar salsa, reggaeton o movidas así. Y si por un accidente de tu lengua, dices "vos", te preguntan si eres Argentino.

Es mi experiencia.

PrincesaQuil dijo...

"El Ecuador no debería ser un obstáculo, pero puta que es difícil."

Yeap... es díficil!. Así que de vuelta :)

Me llamó la atención eso del "español ecuatoriano" poco conocido a fuera.

Lanzarás el HD en Gye? (o ya lo hiciste y no me enteré??)

Tendré que comprarlo sin tu firma? O si lo lanzarás acá?

Buen viaje!

Juan dijo...

Me gusto mucho tu publicacio. Hace 6 años que estoy en Lyon y me siento totalmente identificado con lo que dices.

Imaginate, aca a veces creen que Ecuador es en Africa.

Acabo de emprender un viaje de un mes y medio de mochilero por Europa, primera parada Barcelona. Escribo desde un albergue en el cual el recepcionista es ecuatoriano. Y puta, el mismo me dice "El Ecuador, hum... es dificil"

Un abrazo

Juan

Kros dijo...

Bueno yo cuando me fui para Colombia me decían que nuestro español-ecuatoriano-quiteño sonaba a mejicano jajaja, cierto es que nos pintan tan cague. Bueno somos diversos pero realmente tienen que conocernos más.

El Ecuador es difícil, claro que si díganmelo a mi que tengo a mis viejos y hermanos en Europa....y allá también les confunden con Polacos......que cague

Bueno que le vamos hacer la vida continúa.

Avisa cuando pegues la vuelta

Un abrazo

Anónimo dijo...

Strange days, Juliete Lewis

monko

Juan Fernando Andrade dijo...

Personal,

ni siquiera el estereotipo d ecuatoriano está muy definido q digamos. así q nos prestamos para todo tipo d malas interpretaciones.

sí, salsa, y música andina con rondador tb.

hay q viajar, hay q moverse, como los tiburones.

siempre he querido ir a Barcelona!!

según yo, el ecuatoriano d la sierra sí c parece un chance al mexicano del DF. dos ciudades en la altura. me imagino q algo similar pasará en Bolivia, pero no lo c. en todo caso, no es grave, ja!

y sí, iré a Gkill con HD, en este punto todas las fechas son tentativas, pero espero q sea en feb o, x lo menos, durante la primera mitad del año.

salud