10.16.2009

Ahí vamos


Debí haber escrito esto ayer, pero no pude, estaba demasiado emocionado, atrapado, fuera de mí. Tuve que tomármelo con calma, respirar, volver a verla, volver a moverme, y dejar que pasaran ocho horas de sueño a ver si así se me pasaban las ganas de escribir como una escandalosa cheerleader. Voy a intentarlo. Ok, aquí vamos. Away We Go, la nueva película de Sam Mendes, es como el Lado A de Revolutionary Road: una comedia romántica y dura hecha de carne y hueso en la que todo, de verdad, todo, funciona.


Verona (Maya Rudolph) y Burt (John Krasinski) son una pareja de treintañeros a punto de tener un bebé. Viven apretados, una de las ventanas de su casa está cubierta con un pedazo de cartón y no se sienten ni adultos ni mucho menos listos para ser adultos y formar una familia. Verona y Burt se preguntan sin son fuck ups, si la cagaron y no se dieron cuenta, si llegaron, antes de lo previsto, a una etapa de sus vidas que simplemente no podrán manejar. Para encontrar respuestas salen de viaje, van a visitar familiares y amigos que creen podrían ayudarlos o por lo menos guiarlos un poco, de pronto, piensan, vivir cerca de uno de ellos ayudaría. Empiezan en casa de los padres de Burt (Jeff Daniels y Catherine O’Hara, una pareja lunática y genial), que andan metidos en su vida y ni siquiera estarán en el país para cuando nazca el bebé. Luego van a Phoenix, se encuentran con los mejores amigos de Verona (Jim Gaffigan y la maravillosa Allison Janney), un matrimonio alcohólico y decadente que simplemente no debería ser, y con su hermana (la hermosa Carmen Ejogo, ¡qué labios!) que parece más perdida que encontrada y sueña con alguien como Burt. Después de Phoenix van a Madison y visitan a LN (una Maggie Gyllenhaal insuperable), la supuesta mejor amiga de Burt, que está completamente loca, sumergida en una onda hippie-esotérico-mística-de-clase-alta que francamente asusta, y cabrea. Salen de USA y aterrizan en Canadá. En Montreal caen donde sus verdaderos amigos (Chris Messina y Melanie Lynskey), que tienen el hogar perfecto y cuatro niños adoptados que brillan como si fuesen rayos de sol y llenan la casa de risas. Montreal parece perfecto, pero esconde, como todas las ciudades y todas las personas, un lugar donde es mejor no mirar. Finalmente vuelven a Miami, donde vive el hermano de Burt (Paul Schneider) que ha sido abandonado por su esposa y ahora tiene que hacerse cargo de su hija pequeña por su cuenta. Ufff… después de un viaje como ése, a nadie le quedan ganas de tener familia.


Esta es una película con moraleja: para todos es igual de duro. No existen promesas que no puedan romperse ni certezas en las que confiar ni gente que nunca nos va a fallar. Todo puede romperse en cualquier momento pero no por eso vamos a dejar de intentarlo, y de gozarlo en la medida de lo posible. Uno sigue viviendo como mejor puede, haciendo lo que cree correcto y defendiendo con uñas y dientes todo lo que ama. No existen fórmulas filosóficas ni estructuras familiares o sentimentales que aseguren la felicidad. La felicidad se consigue, se gana, cuesta, se cuida, y es tan personal como la tristeza. Sam Mendes ha hecho una película que viene, por ejemplo, de Billy Wilder y Woody Allen, gente más preocupada por ser gente que por ser cineastas. Y mucho tiene que ver en esto que el guion sea de los experimentados novelistas, ambos estrellas de The Believer, Vendela Vida (qué buen nombre) y Dave Eggers (que dicho sea de paso escribió junto a Spike Jonze Where the Wild Things Are). Desde ya, sé que volveré a Away We Go muchas veces, para mostrársela a los panas, para poner a prueba la sensibilidad de alguien que promete, para darme fuerzas a la hora de la verdad y para cuando tenga hablar sobre personajes entrañables.



7 comentarios:

Juan Pablo 6 dijo...

la compré el jueves y lo primero que pensé es cómo va a ser Away we go, una comedia, luego de una devastadora película como Revolutionary Road. Sabía que iba a estar buena. Me impresionó bastante ese humor ácido que no falta en casi ninguna de las escenas. Y es cierto, tienes razón, es de esas películas que te dicen de la mejor manera posible:
!!Loco, así son las cosas!!
Buena peli, buen post, suerte.

Princesa Quil dijo...

Gracias por el dato, saldré a buscarla este fin de semana.

Juan Fernando Andrade dijo...

JP6,

totalmente d acuerdo. es una lección d humor (y d amor). personajes que uno quisiera conocer... amigos, digamos.

gracias x tu comentario.

PQ,

la conseguí en el Showtime de Urdesa. pilas.

here we go!

Kros dijo...

Bueno me la voy a comprar para verle con mi esposa aprvechando que estoy a un año de los 30, y ella a 4 jeje, sobre todo porque como que se me asemeja un poco la historia..... Salvo que todavía no se nos ha presentado la cigueña aún,

Mis padres y hermanos viven fuera.......Los viejos de ella con su problemas y al otro polo de la ciudad.....los amigos igual en su onda que me parece que muchas veces es mejor no molestar a mas de una visita de cortesía y nada mas..... y de ahí lo único que te queda es pelarla solos... hacer camino al andar. Lo único que me difere es que no estoy tan apretado todavía jajaja de ahi hasta los personajes que giran alrededor de la pelí se parece al círculo de seres humanos que nos rodea, así como la inmadurez que creo que tenemos aún los 2 para afrontar estos desafíos que te presenta la vida.

Me imaginó que se la encuentra en el espiral?

Un abrazo

Kros

Juan Fernando Andrade dijo...

Kros,

no c si está en el espiral, pero espero, x el bien d todos, q esté. yo la compré en Gkill.

consíguela, vale toda la pena, y la alegría también.

abrazo

ps, Danielo me dice q me faltó escribir que Maya Rudolph c roba la película. no c si c la roba, pero d q la rompe, la rompe. aguante Maya!!

otro dijo...

yo la compré anteayer en un local que está en la calle salinas, al lado del legendario palacio de la fritada, en cumbayá.

Princesa Quil dijo...

Otro:

Q bueno q especificaste q fue en cumbayá... averigue donde queda la calle salinas acá en guayaquil jaja.