11.27.2008

Lucidez


Durante estos días de discusión, debate, diálogo y amistad, la buena salud de la crónica latinoamericana me ha dejado más que satisfecho, sobre todo porque veo, y siento, un futuro promisorio. Así también, descubro que si uno se dedica a esto, puede tranquilamente ir despidiéndose del cielo.

Lo siguiente es del libro El periodista y el asesino, de la norteamericana Janet Malcolm (1934). La cita viene incluida en el extenso y lúcido “El que enciende la luz”, un ensayo de Chang acerca de la crónica que ojalá se publique pronto en Ecuador.

«Todo periodista que no sea tan estúpido o engreído como para no ver la realidad sabe que lo que hace es moralmente indefendible. El periodista es una especie de hombre de confianza, que explota la vanidad, la ignorancia o la soledad de las personas, que se gana la confianza de éstas para luego traicionarlas sin remordimiento alguno. Lo mismo que la crédula viuda que un día se despierta para comprender que el joven encantador se ha marchado con todos sus ahorros, el que accedió a ser entrevistado aprende su dura lección cuando aparece el artículo o el libro. Los más pomposos hablan de libertad de expresión y dicen que ‘el público tiene derecho a saber’; los menos talentosos hablan sobre arte y los más decentes murmuran algo sobre ganarse la vida».

Espero estar entre los terceros.

2 comentarios:

Veronica Garces dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Veronica Garces dijo...

aguanta pescaooo, amore, discrepo con el amigo Chang. Eso de autoflagelarse como q no es tan bacan.
A excepcion de algunos cuantos animales rastreros q andan sueltos en una q otra redaccion, aqui nadie mata a nadie ... se trata mas bien de hacerle el aguante a gente q quiere y necesita ser escuchada, entendida y hasta justificada. pomposo? maybe, pero nunca deshonesto ni traicionero de confianzas e ingenuidades...
besos varios!!