11.04.2009

Nueva Tenochtitlan del Temblor: una ciudad Mantraforme.


La venganza de Moctezuma está hecha con partes iguales de Visiones de Dylan, Síndrome de Karloff, furia de Peckinpah, Catastrofismo de Posada, Cut-up de Burroughs, Jaqueca de Trotsky, Cubo de Cortázar, Surrealismo de Breton, Fotograma de Eisenstein, Kyrie Eleison de Kerouac, Humor de Huxley, Siesta de Serling, Libris de Lowry, Espalda de Kahlo, Miedo de Buñuel, Vómito de Vollmer, Peyote de Artaud, Náusea de Gainsbourg…


Son las cinco de la mañana y no pienso dormir. Creo que nadie puede o debe dormir después de llegar al final de Mantra, de Rodrigo Fresán. En estos casos lo aconsejable, lo saludable y honroso, es poner un disco de Bob Dylan o de Serge Gainsbourg (o los dos, uno después del otro, repitiéndose hasta el infinito), servirse un trago ojalá de tequila (que no tengo, pero algo tengo) y ponerse a bailar disfrazado de un esqueleto que esconde su calavera tras la tela plateada de una máscara de luchador que ya es más piel que la piel. Como poco, uno está en la obligación moral de trepar por las paredes y volar como Christopher Walken en el video de Weapon of Choice.

Anticipándose a la llegada del siglo XXI, la editorial Mondadori le pidió a ciertos escritores latinoamericanos que viajaran a ciertas metrópolis alrededor del mundo y escribieran novelas sobre esas metrópolis que, por esos días, entraban a lo que solíamos llamar futuro. Roberto Bolaño, por ejemplo, se fue a Roma y escribió Una novelita lumpen. Santiago Gamboa, por ejemplo, se fue a Pekín y escribió Octubre en Pekín. Y Rodrigo Fresán (a.k.a.) El Borges de la era pop (a.k.a.) El hermano mayor y reservado de la generación McOndo (a.k.a) uno de los mejores escritores de nuestro tiempo, se fue a Tenochtitlan (a.k.a.) México D.F. (a.k.a.) Ciudad de Méxcio (a.k.a.) Distrito Federal (a.k.a.) D.F. y escribió o volvió a escribir la historia del país azteca a través de Martín Mantra (a.k.a.) Capitán Godzilla (a.k.a.) Mantrax, hijo de los primerísimos actores de telenovela Carlos-Carlos y Lupita Delmar, nieto del todopoderoso Maximiliano Mantra (a.k.a.) Max Mantra que a su vez es dueño de Mantra Visión y de la mansión El Cielito Lindo, y amigo inseparable del otrora estrella de lucha libre Jesús Nazareno y de Todos los Santos Mártires en la Tierra Fernández (a.k.a.) Black Hole (a.k.a.) Mano Muerta cuyo único hijo murió atropellado por un camión de gaseosas Chaparrita. Fresán no inventó México (o tal vez sí, o quizás casi que sí), lo que hizo fue entenderlo, interpretarlo, armarlo como si fuese un rompecabezas, y eso es más o mucho más o muchísimo más de lo que han hecho la mayoría de mexicanos y terrícolas en general. En Mantra, novela absolutamente fresanforme y escrita en cinemascope, el D.F. es el comienzo y el final de todo y por eso Mantrax decide estrellar su nave espacial en el nervio mismo del volcán y el impacto provoca un temblor que durará por los siglos de los siglos amén. Ya nos llevó la chingada. Nos jodimos, cabrones.

Supongo que para hablar de un país con autoridad uno tiene que haber nacido en otro país. La distancia ayuda y, en este caso, acerca, porque es universal. Por la novela de Fresán pasan todos los que se atrevieron a pasar por México a sabiendas de que ni se baja vivo de una cruz ni se sale vivo de un entierro. Según Mantra, México es algo así como perder la razón y encontrar un camino que no lleva a ninguna parte pero que debe recorrerse igual porque, cuando uno mira atrás a ver si de pronto puede devolverse, se da cuenta de que ya no hay camino.




…es durante la infancia cuando, contrario a lo que suele creerse, somos más poderosos y resistentes a todo…

Somos inmortales durante nuestro principio. Somos invencibles. Lo sabemos todo porque no hay mucho que saber. Somos puro Capítulo Uno.

…el después lo es todo y por eso no es extraño que, a medida que crecemos, el futuro nos interese cada vez menos y nos provoque menos interrogantes porque, sí, comenzamos a comprender que nunca llegaremos a ser parte de él.

…Yo me encontraba viviendo ese conflictivo momento de la vida-cómic en que comenzaba a preocuparme menos por Lois Lane y más por Vampirella.

La importancia histórica de Rod Serling, al principio y al final de cada episodio de Dimensión desconocida, residía, me explicó Martín Mantra, en que todos buscamos a alguien hábilmente rodserligforme que nos narre y ordene nuestras existencias.

Basta de esos juegos estúpidamente infantiloides. A partir de ahora vamos a jugar a 2001: una odisea del espacio.
¿Y cómo se juega a eso?, preguntó alguien que no era yo.
Muy fácil: ustedes son los monos y yo soy el monolito, les explicó Martín Mantra a mis amigos. Después me miró a mí:
Tú vas a ser HAL 9000, me dijo.

Martín Mantra me dijo entonces que apagara el televisor… Y yo apagué el televisor para que se encendiera el resto de mi vida.

…Yo vivo en el primer párrafo de una novela titulada Ana Karenina.

Los extranjeros que llegan a México suelen encontrar finales más bien infelices.

DICHO POPULAR (Mexicano): Antes muerto que cadáver.

DIOS (vaya con): Hay tres instancias claras y definitorias a la hora del pensamiento religioso, María-Marie:
Creer en un Dios todopoderoso y omnipresente.
No creer en un Dios todopoderoso y omnipresente.
Y la peor de todas, la mía, la versión asmática y cut-up del pensamiento religioso: Creer en que, sí, alguna vez hubo un Dios todopoderoso y omnipresente pero se cansó de nosotros, se fue, no va a volver.

…Pero siguen cantándoles a sus antiguos dioses porque son muchos, porque son más, porque cuantos más dioses hay más canciones para dedicarles, y a los mexicanos si algo les gusta ese algo es cantar, como en las comedias musicales de Hollywood, de golpe y sin aviso, con cualquier excusa. Cantar como si en ello les fuera la vida y la muerte.

…Prefiero, en cambio, leer el braille de las marcas de jeringas en mis brazos pálidos…

…Te mintieron, te ocultaron la verdad: no es una eterna luz blanca al final de un breve túnel negro sino un eterno túnel negro al final de esa breve luz blanca que ves ahora y que aquí se apaga para ya no encenderse.







2 comentarios:

Luis dijo...

Bien puestecito el soundtrack ve. Qué versión más bonita de Visions of Johanna, qué bestia. Y por cierto: nos jodimos indeed.

Anónimo dijo...

aka gada de reseña